Decisiones que rinden: Estrategias de manejo para maíz tardío en zona
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Decisiones que rinden: Estrategias de manejo para maíz tardío en zona
Elegir el híbrido correcto, ajustar la nutrición y manejar las adversidades son claves para achicar una brecha de rendimiento.
Catalina Jamardo
Editora
Publicado en Septiembre 2025
En el marco del XXXIII Congreso Aapresid – celebrado del 6 al 8 de agosto en La Rural, Palermo –, Santiago Álvarez Prado, ing. Agrónomo, doctor en Cs. Agrarias e investigador del CONICET y Joel Spinozzi, ing. Agrónomo y docente de manejo de tierras en la UNR, repasaron evidencias de la Red de Maíz Tardío. Con datos de múltiples campañas y regiones, la consigna fue clara: las decisiones de manejo marcan la diferencia y achicar las brechas de rinde es posible.
¿Por qué los rindes se “plancharon”?
Álvarez Prado comenzó con una mirada histórica: “Desde los años 70 los rendimientos de maíz fueron en ascenso, pero entre 2005 y 2010 se empezaron a planchar. La gran pregunta fue si habíamos alcanzado un techo o si existían brechas que podíamos cerrar ajustando el manejo”.
Para responder, explicó que los rindes pueden analizarse en distintos niveles:

Primero está el rendimiento potencial, que es el máximo posible en un ambiente determinado, considerando que agua y nutrientes no son limitantes y que solo mandan factores como la radiación y la temperatura en el período crítico.
Luego, cuando se contempla la disponibilidad real de agua de cada ambiente pero sin considerar otras limitantes, hablamos de rendimiento potencial en secano, que funciona como referencia práctica para medir hasta dónde se puede llegar en condiciones reales de campo.
Por debajo aparecen los rendimientos limitados por nutrientes, cuando el suelo no alcanza a cubrir la demanda del cultivo, y finalmente el rendimiento actual, afectado por adversidades bióticas como malezas, plagas y enfermedades.
La diferencia entre ese rendimiento potencial en secano y lo que efectivamente se cosecha en el campo es lo que se conoce como brecha de rendimiento.
Un análisis de varias campañas mostró que las brechas en maíz tardío promedian 52%, frente al 41% en maíz temprano. “Es un número enorme: significa que todavía tenemos mucho por hacer. No alcanzamos el techo, hay margen para mejorar”, remarcó Álvarez Prado.
¿Cómo achicar esas brechas? Los caminos principales son tres: elegir el híbrido correcto, manejar la nutrición y gestionar adversidades bióticas.
La elección del híbrido: impacto decisivo
Los ensayos de la Red mostraron que la elección del híbrido puede modificar el rinde entre un 13% y un 70%, según el ambiente. En La Carlota (Córdoba), por ejemplo, la diferencia entre el híbrido ganador y el último fue de 2640 kg/ha, lo que modifica el rendimiento promedio en un 42%.
En ambientes de baja productividad (3000–4000 kg/ha) las brechas genéticas se amplían: el híbrido correcto puede marcar hasta un 90% de diferencia. En cambio, en los ambientes de mayor potencial (10.000–11.000 kg/ha) esas brechas bajan, pero aún representan hasta un 40%.
La nutrición, un desafío con margen de mejora
El segundo eje fue la nutrición. “En promedio, los maíces tardíos arrancan con unas 100 kg/ha de N disponibles y los productores aplican cerca de 75 kg/ha adicionales, alcanzando un modelo de 175 kg/ha. Pero en la mayoría de los casos ese nivel está por debajo del punto de saturación de la respuesta”, explicó Álvarez Prado.
Los experimentos muestran que en varias subzonas la curva de respuesta no se agota con 170 kg, sino que sigue subiendo incluso con 230 kg/ha. La brecha de nitrógeno respecto al manejo actual oscila entre 6% y 40%.
La conclusión es clara: hay margen para crecer en rinde con mejor nutrición, siempre que sea balanceada. “De nada sirve invertir más en nitrógeno si faltan fósforo, azufre o micronutrientes, porque se desperdicia el recurso”, advirtió el investigador.


Cultivos de servicios: costo o inversión
Joel Spinozzi retomó la discusión desde el aporte de los cultivos de servicios. “Si dejamos de verlos como un costo y los pensamos como una inversión en fertilización biológica, podemos empezar a cerrar brechas”, planteó.
Los ensayos mostraron que: Cuando el antecesor fue una gramínea de servicio, el rinde del maíz cayó un 11% respecto al barbecho. Con vicia, en cambio, el rinde fue similar al barbecho y sin penalidad.
¿Por qué? Las gramíneas tienden a inmovilizar nitrógeno y consumir agua. La vicia, al fijar N, deja un escenario más favorable.
El agregado de fertilización a la gramínea no compensó la penalidad, mientras que inocular la vicia mostró un plus, aunque no significativo. En todos los casos, fertilizar al maíz posterior generó respuesta positiva.
Fungicidas: respuestas variables pero mayormente positivas
El tercer eje de análisis fueron las adversidades bióticas. En 30 ambientes evaluados, la aplicación de fungicidas mostró respuestas que fueron desde –300 hasta +1700 kg/ha (–3% a +60%).

En el 65% de los casos la aplicación se pagó, mientras que en el 35% no. ¿De qué dependió? Principalmente del ambiente: en Buenos Aires centro, la respuesta se asoció a los niveles de fósforo. En Córdoba sur, a las precipitaciones. En el litoral, a la radiación acumulada. En años secos como 2022, directamente no hubo respuesta.
Los especialistas sintetizaron las claves:
- La brecha de rinde en maíz tardío es del 52% en la zona núcleo.
- La elección del híbrido puede explicar hasta un 70% de esa brecha.
- La nutrición sigue siendo un cuello de botella: el modelo promedio de N del productor está por debajo del nivel de saturación, y se requieren planes balanceados.
- Los cultivos de servicio no son neutros: las gramíneas pueden penalizar, mientras que la vicia mostró un potencial claro como antecesor.
- El fungicida no es receta: su respuesta varía, pero en la mayoría de los casos suma.
“Las decisiones de manejo hacen la diferencia. No hay una receta única, pero sí un conjunto de estrategias que, ajustadas a cada ambiente, nos permiten acercarnos al potencial. La Red de Maíz Tardío busca justamente eso: aprender produciendo y generar información confiable para achicar las brechas”, concluyeron los expositores.

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