El “stock de pasto”: la herramienta clave para la ganadería del futuro
Sistemas Integrados
El “stock de pasto”: la herramienta clave para la ganadería del futuro
Medir y gestionar la biomasa forrajera es tan clave como conocer la inflación o el dólar: sin ese dato, no hay manejo posible.
Andrea Garofalo
Editora
Publicado en Septiembre 2025

La ganadería frente a un cambio de paradigma
En el marco del XXXIII Congreso de Aapresid, en un auditorio colmado de productores, asesores y estudiantes, una pregunta simple dio inicio a un debate profundo: ¿cuántos kilos de pasto hay en su campo hoy? El interrogante, planteado por los especialistas Fernando Lattanzi (INIA) y Juan Ignacio Insúa (CONICET), no buscaba incomodar sino evidenciar una realidad: menos del 10% de los ganaderos del mundo mide con precisión el recurso más abundante y estratégico de la actividad, la pastura.
Lejos de ser un tecnicismo, el tema se instaló como una urgencia. “No existe un termómetro de manejo más claro que saber con cuántos kilos de pasto contamos”, planteó Lattanzi. El concepto de “stock de pasto” apareció así como la llave para tomar decisiones de carga animal, anticipar crisis forrajeras y ordenar un negocio donde la variabilidad climática y la presión económica no dan tregua.
El termómetro del manejo
Lattanzi explicó que medir el stock de pasto no es otra cosa que cuantificar la biomasa disponible en cada momento del año. Un dato en apariencia sencillo, pero que define buena parte del éxito o el fracaso de un sistema ganadero.
“El pasto es como la caja de ahorro de un productor. Si no sabés cuánto tenés, difícilmente puedas planificar gastos o inversiones”, graficó. Según el especialista, conocer el stock permite ajustar la carga, decidir ventas o compras de hacienda y hasta organizar la suplementación.
La comparación con otros sectores productivos resulta elocuente: “Ningún industrial arranca la semana sin saber cuántas unidades tiene en depósito. En ganadería, muchas veces trabajamos a ciegas”, resumió.

La locura de no medir
Cuando tomó la palabra, Ignacio Insúa profundizó el planteo con una frase que quedó resonando en la sala: “La locura es no medir el stock de pasto”. Para el especialista, lo paradójico es que se trata de un recurso visible, tangible y presente en cada lote, pero que rara vez se traduce en datos concretos.
“El mundo nos dice que menos del 10% de los productores mide. Eso nos condena a una enorme incertidumbre. Estamos decidiendo a ciegas sobre la base de percepciones, cuando podríamos apoyarnos en información objetiva”, remarcó.
La falta de métricas claras, coincidieron ambos disertantes, no solo afecta la rentabilidad inmediata. También compromete la sostenibilidad del sistema en el largo plazo, ya que se pierde capacidad de anticipar los impactos de una sequía, aprovechar un pico de producción o manejar reservas de manera eficiente.
Tecnología en el campo: de la bota al satélite
Medir pasto no es una utopía ni requiere inversiones imposibles. Los especialistas repasaron la evolución de las herramientas disponibles: desde los clásicos pasturómetros hasta el uso de drones, imágenes satelitales y algoritmos de machine learning capaces de estimar biomasa con una precisión impensada hace apenas unos años.
“El ojo humano tiene limitaciones. Podemos creer que hay mucho o poco forraje, pero la tecnología hoy nos permite cuantificar con márgenes de error mínimos. Lo que antes era un cálculo artesanal, ahora es ciencia de datos aplicada al campo”, describió Lattanzi.
Insúa coincidió y agregó que lo importante no es solo la medición puntual, sino la generación de series históricas que permitan entender la dinámica de cada lote. “Con un registro consistente, el productor puede anticiparse y no quedar rehén del clima o de la urgencia financiera”, señaló.



Desafíos y futuro: decisiones difíciles en un negocio complejo
Medir, sin embargo, implica enfrentar decisiones difíciles. Ajustar carga animal en función del stock disponible puede significar vender antes de lo previsto, resignar kilos en el corto plazo o incorporar suplementos.
“Son decisiones incómodas, pero necesarias. El stock de pasto no se trata solo de tecnología, sino de gestión. Y ahí es donde todavía tenemos un gran desafío cultural”, reconoció Insúa.

El debate derivó también en el rol de la política y la articulación público-privada. Los disertantes coincidieron en que los programas de extensión y capacitación deberían incorporar con fuerza la idea del stock como variable estratégica. Al mismo tiempo, destacaron la oportunidad que tienen los jóvenes profesionales y productores de liderar este cambio de mentalidad. “Medir pasto puede sonar muy poco glamoroso, pero es revolucionario. Es la base de una ganadería más competitiva, rentable y sostenible”, resumió Lattanzi.
Al finalizar la presentación, el auditorio abrió el juego con preguntas que dejaron en claro la amplitud del tema. ¿Cómo adaptar la medición a distintos ambientes? ¿Qué costo real tienen las tecnologías más avanzadas? ¿Cómo integrar estos datos con otros indicadores productivos y económicos?
Las respuestas no fueron cerradas, pero marcaron un rumbo: el futuro de la ganadería argentina dependerá, en buena medida, de transformar la intuición en información y la información en decisiones.
Notas Relacionadas
Sistemas Integrados
Aprender Produciendo
Mercados