AapresidRed de Innovadores

Notas destacadas

Sistemas integrados: del problema a la oportunidad

Sistemas Integrados

Nota destacada

Sistemas integrados: del problema a la oportunidad

Tres casos de empresas que encontraron en la integración una vía para agregar valor, diversificar, reducir riesgos.

Icono Editor

Lucía Cuffia

Editora

Publicado en Septiembre 2025

Los sistemas integrados pueden tomar formas muy distintas, pero comparten una lógica común: combinar actividades, diversificar y buscar valor agregado para sostenerse en contextos desafiantes. En el último Congreso Aapresid, se presentaron tres experiencias que demostraron que siempre hay margen para reinventarse y lograr mayor resiliencia.

Desde la empresa familiar Alejandro Cameron S.A., apostaron al riego y a la producción de specialities. En BiodeS convirtieron un problema ambiental en un círculo virtuoso de biogás, biofertilizante y energía. Y la firma Hórreos del Sudeste logró adaptarse a la realidad de la región con integración agrícola-ganadera en campos arrendados.

Caso 1: Riego y diversificación para convertirse en proveedor de servicios

La historia de Alejandro Cameron SA refleja una búsqueda constante de reconversión. Lo que empezó hace más de un siglo con un establecimiento ovino de 5000 hectáreas en Pieres, cerca del puerto de Quequén, viró hacia la producción intensiva de commodities, para luego pasar a un sistema bajo riego, con foco en cultivos de especialidad y de servicio.

“El riego mejora la renta y baja el riesgo al mismo tiempo, una combinación poco usual y casi perfecta”, comentó Sean Cameron, cuarta generación al frente de la empresa. Con 14 pivotes centrales, telemetría y una planificación que combina cultivos de alta renta, buscan aumentar la productividad y reducir riesgos.

A partir de viajes a Nueva Zelanda y Estados Unidos, Sean entendió que el riego podía abrir un negocio más allá de los commodities. Así, empezó a incursionar en producciones de semilla de maíz y otros cultivos como arveja, maíz dulce y trébol blanco, con un esquema de integración que redefine el rol del productor.

En esta línea, comparó producir maíz como commodity frente a hacerlo como semilla. “Una hectárea comercial, con un rinde de 13.000 kg/ha, genera unos u$s 2000 que se reparten entre distintos actores, dejando al productor una ganancia marginal. En cambio, una hectárea de semilla de maíz puede alcanzar los u$s 30.000. Obviamente no es toda mía; pero si me va mal, la bolsa de maíz está vacía. Ahí discutís la renta de otra forma: dejás de ser productor de commodities para convertirte en proveedor de servicios”, resumió.


UPL
UPL
Santander

Caso 2: Economía circular con impacto ambiental y productivo

Para Cecilio de Souza, de BiodeS, hablar de “caso de éxito” puede sonar ambicioso, pero es consciente de que su experiencia es un ejemplo elocuente de economía circular funcionando. Su empresa históricamente se dedicó a la venta de maquinaria agrícola, pero hace un tiempo fue virando hacia la producción agropecuaria, especialmente ganadería. En el medio, un problema ambiental se transformó en la oportunidad para integrar procesos y generar un círculo virtuoso.

El punto de partida fue el feedlot. Ubicados cerca de Coronel Suárez, el manejo de los efluentes se convirtió en un inconveniente. “Acumulábamos mucha bosta y la ubicación era complicada”, contó. La solución fue construir un feedlot techado, con piso de cemento para recolectar diariamente la bosta fresca y conducirla a los biodigestores, donde se transforman en combustible de un generador que produce energía eléctrica las 24 horas del día.

Además, sobre los techos del feedlot instalaron 450 paneles solares que abastecen la planta, mientras que la energía que generan con el biogás se inyecta a la red nacional.

Por otro lado, los residuos libres de gas metano se transforman en biofertilizante, que aplican en los campos linderos tanto en forma líquida -mediante un pivot central- como sólida. “Este año logramos una cosecha de silaje de maíz que nos dio casi 55 toneladas de materia verde por hectárea”, destacó de Souza.


placeholder imageImage
Santander

Caso 3: Intensificación agrícola-ganadera en campos arrendados

En la depresión del Salado, al sudeste bonaerense, Hórreos del Sudeste SA nació hace tres décadas con la producción de cultivos extensivos. Hoy la empresa ofrece diversos servicios, entre los que se destaca la producción de forraje en combinación con el engorde de vacunos en campos de terceros. El encargado de contar esta experiencia fue José Luzuriaga, gerente de producción de la compañía.

Después de hacer cría básica, sin invernada, en campos alquilados y tras el golpe recibido en 2008, 2009 y 2016, con el desastre climático, la empresa decidió deshacerse de toda la actividad ganadera propia. Pero esa salida no significó abandonar el vínculo con la actividad, sino replantearlo. “Empezamos a hacer mucho rye grass en las lomas y logramos una producción de pasto importante”, contó Luzuriaga. Así se abrió la posibilidad de un modelo de intensificación agrícola-ganadera con fuerte base forrajera.

La firma trabaja bajo dos esquemas: alquilando el 100% de la superficie agrícola-ganadera y capitalizando terneros propios o de terceros, o alquilando solo la superficie agrícola y recriando los animales del dueño del campo. Con cargas de 5 a 6 animales por hectárea y ganancias de 600 gramos diarios de marzo a noviembre, logran producir entre 450 y 550 kilos de carne por hectárea. A esto se suma la cosecha del rye grass en diciembre y la implantación de un cultivo de segunda, que les permite sacar “tres cosechas” en un mismo lote.

Entre las particularidades del sistema, Luzuriaga destacó que no hay gente viviendo en los campos que alquilan, sino que un equipo los recorre a diario. Además, desde marzo a octubre, los animales pastorean sin provisión de agua de bebida, lo que simplifica la logística y, según señaló, mejora los engordes. Además, el bienestar animal es un eje central, por eso trabajan sin banderas ni perros.

En el cierre, Luzuriaga mencionó dos desafíos que enfrenta el modelo: cómo escalar sin personal viviendo en los campos y cómo complementar el rye grass con otras forrajeras que extiendan la invernada y diversifiquen fechas de salida.


Rizobacter
Rizobacter
Notas Relacionadas

Mercados

Tres carnes, un único desafío

Sistemas Productivos Sustentables

Cuando la ecología es una socia estratégica del negocio

Asociate

Icono Carrito de compras

Tienda

Home

Menú

Hablemos