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Soja 2026/27: oportunidades climáticas y márgenes que no dan

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Soja 2026/27: oportunidades climáticas y márgenes que no dan

En esta campaña la oleaginosa juega revancha. Frente al contexto actual, socios de Aapresid describen los desafíos.

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Eugenia Magnelli

Ing. Agrónoma

Publicado en Octubre 2026

El ciclo agrícola 2026/27 para la soja en Argentina se encuadra en una coyuntura caracterizada por la reconfiguración de las rotaciones agrícolas, la volatilidad económica y el condicionante del fenómeno de "El Niño". A escala nacional, las primeras proyecciones reflejan una tendencia hacia el incremento de la superficie destinada a la oleaginosa. De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la intención de siembra de soja experimentaría una recuperación, estimándose en torno a los 16,7 a 17 millones de hectáreas (un crecimiento aproximado del 2% al 3.6% en comparación con el ciclo anterior).

Este comportamiento obedece principalmente a la revisión del área dedicada al maíz, cuya superficie muestra retractaciones focalizadas —especialmente en regiones extra-pampeanas y del norte argentino— debido a la prevención ante la presencia del vector de la chicharrita (Dalbulus maidis), la ecuación financiera y los altos costos de transporte e insumos. Asimismo, los pronósticos climáticos anticipan la influencia del fenómeno El Niño, prometiendo un patrón de precipitaciones por encima de lo normal hacia la ventana crítica de la campaña gruesa, aunque la entrada a la siembra se desarrolla con situaciones de humedad de perfil profundamente dispares entre regiones.

Para analizar con mayor profundidad la realidad en el terreno, tres referentes técnicos de distintas Regionales de Aapresid compartieron su diagnóstico y estrategia: Mariano Carreño (Ingeniero Agrónomo, productor y Presidente de la Regional Montecristo, Córdoba), Pamela Ortigoza (Ingeniera Agrónoma y Gerente de Producción de Mebur SAIC, con actuación en la Regional Necochea - Sur y en Zona Núcleo) y Armando “Tito” López (Ingeniero Agrónomo, Director de SEMENTIS IDEAr SAS, perteneciente a la Regional Rosario).

Situación hídrica inicial y decisiones en las rotaciones

Las condiciones de humedad del perfil con las que se inicia la campaña presentan marcadas diferencias territoriales.


Norte de Córdoba: Mariano Carreño comenta que en su zona la recarga inicial ha sido sumamente favorable respecto a años anteriores: "Esta campaña empezamos con el pie derecho y nuestros perfiles se encuentran con una buena recarga hídrica. Esto en nuestra zona quiere decir mucho...". A partir de este escenario y debido a la necesidad de replantear las rotaciones ante el riesgo de la chicharrita del maíz, la soja gana protagonismo, alcanzando un 55% de la superficie. La estrategia en la zona implica un avance considerable en la siembra de trigo para luego completar el esquema con sojas de segunda.

Centro-Sur de Santa Fe / Zona Núcleo: Tito López señala un comportamiento heterogéneo durante los meses previos: "Tuvimos un inicio de otoño con precipitaciones, posteriormente ingresamos a un invierno benigno con buenas lluvias y luego pasamos a 2 meses sin una gota". Pese a este intervalo seco, aclara que las lluvias tendieron a regularizarse en comparación con los tres años de sequía previa. En este marco, estiman una siembra de soja de primera por encima de los promedios históricos y una recuperación sustancial del área de segunda gracias al área finalmente sembrada con cereales de invierno.

Sudeste de Buenos Aires: La situación descripta por Pamela Ortigoza para el sudeste bonaerense muestra el extremo opuesto, con problemas causados por excesos de agua: "En el sur, pasamos de suelos con lluvias moderadas a excesos hídricos y campos completamente anegados. A 5 meses de las últimas lluvias abundantes de mayo, los lotes más afectados por los excesos se encuentran aún con agua en partes". Este panorama provocó una caída de la siembra de soja en el sudeste de un 35%, utilizándose mayoritariamente como complemento de la fina, a diferencia del comportamiento de la empresa en la Zona Núcleo (Pergamino, Arrecifes, Salto), donde el área creció un 88% en reemplazo de superficie maicera.

Factores limitantes del rendimiento: Frío, física de suelos y químicos

Al momento de identificar los factores que restringen la productividad y ensanchan la brecha respecto a los techos potenciales, los técnicos hacen hincapié en diversos ejes según la geografía:


- Suelos compactados y malezas difíciles: En el área de influencia de Rosario, López ubica en primer término el problema de compactación subsuperficial que sufren los suelos de esta zona (franco-limosos). “Esta limitante física del perfil demanda un costo energético extra a la plántula e impide una adecuada retención hídrica, derivando en pérdidas por escorrentía”. puntualizó. Otro dolor de cabeza es el manejo de ciertas malezas donde es cada vez más difícil su control.

- Efectos residuales de herbicidas (Carry over) y Nutrición del cultivo: Carreño subraya un factor de estrés poco diagnosticado en la Región Noroeste de Córdoba: "Otro punto en el que debemos hacer foco es el uso de herbicidas y su carry over, que hoy no nos dejan que nuestras variedades exploren máximos de rindes ya que tienen que gastar energía para su detoxificación casi imperceptible por los técnicos". Sumado a ello, advierte una asignatura pendiente en el uso de bioestimulantes, promotores de crecimiento y micronutrientes para superar los techos zonales de 3600 kg/ha en primera y 2800-3000 kg/ha en segunda.

- Restricción térmica y Ciclo del cultivo: En el Sudeste bonaerense, Ortigoza señala que la limitante climática condiciona la elección de la genética: "En el sudeste, la principal limitante es el frío. Buscamos ciclos cortos porque son de segunda, para asegurar un piso de rinde", fijando un objetivo de estabilidad en 1200 kg/ha. Por el contrario, en los establecimientos de la Zona Núcleo no se observan limitantes severas, alcanzando promedios de la firma de hasta 5500 kg/ha.

Sanidad y protección: El impacto del fenómeno "El Niño"

Frente a las proyecciones de mayores precipitaciones impulsadas por El Niño, los tres especialistas coinciden en que la presión de las enfermedades exigirá un seguimiento riguroso y estrategias de manejo anticipadas.

Carreño pone énfasis en las enfermedades de fin de ciclo, las cuales toman mayor relevancia en estos ciclos húmedos. Por su parte, López prevé un uso extendido de fungicidas por la humedad reinante y advierte una temprana llegada de orugas.

La ecuación económica: Arrendamientos, logística y gestión de coberturas

En el plano financiero y de rentabilidad, las tres visiones convergen en calificar el margen del negocio como sumamente ajustado o "estrecho", especialmente en esquemas bajo arrendamiento.

Carreño resalta la incidencia del valor de la tierra en la estructura de costos: "Hoy el costo de la tierra es la que se lleva el mayor porcentaje de los mismos, estando entre el 33% y 45% sobre el presupuesto total de un cultivo". Ante esto, pondera la importancia de fijar valores piso respetando la estrategia del negocio: "Nunca vi a una empresa fundirse cerrando costos y rentabilidades positivas...".

López concuerda en que la gestión de riesgos en los mercados de futuros y opciones (PUT, CALL) y el uso de instrumentos financieros son determinantes para garantizar la viabilidad: "En cuanto a los números de rentabilidad son muy estrechos, pero se puede mejorar haciendo un uso correcto de instrumentos financieros... Siempre en campo alquilado los márgenes son menores". Ortigoza sintetiza que, en el modelo 100% arrendado de Mebur SAIC, el negocio de la soja solo entrega números positivos en la Zona Núcleo, requiriendo en el sur la combinación con la fina y el uso activo de coberturas, canjes y financiamiento en dólares.

Adicionalmente, ante la perspectiva de abundantes lluvias hacia la cosecha, tanto Carreño como Ortigoza advierten que, el desafío logístico, la calidad de grano y los cuellos de botella en la cosecha, jugarán un papel crucial y será prioritario anticiparse.

Mirada al futuro y asignaturas pendientes del sector

En el cierre de sus análisis, los profesionales destacan una serie de transformaciones necesarias para romper la meseta de rendimientos y mejorar la eficiencia del sistema:

Leyes y Genética: Carreño hace foco en el marco institucional y la innovación en semillas: "Tenemos cuentas pendientes con la biotecnología y genética en los materiales disponibles. Hoy no contamos con una ley de semillas que nos haga fuerte en este aspecto... Si no tenemos genética, no hay datos certeros y no contamos con tecnología, vamos a quedar estancados en una meseta".

Gestión de recursos e insumos: López resalta la necesidad de validar el conocimiento en el propio lote y mirar más allá del precio unitario: "Buscar socios estratégicos correctos, usar insumos de calidad, no solo ver el precio de compra de insumos, sino ver qué formulación, qué índice de solubilidad tiene en suelo, etc. Sobre todo, será fundamental GESTIONAR recursos".

Criterio técnico y diversificación: Ortigoza enfatiza el rol de la selección agronómica: "Creo que es necesario un cambio de chip en los productores, no todas las sojas se manejan igual, no todas las sojas son iguales, y no todas van en cualquier zona". En esa misma línea de rotaciones, López concluye recomendando incorporar especies menos “tradicionales” o legumbres para diversificar el uso del agua y aportar a la descompactación biológica del perfil.

Pasar del diagnóstico a la decisión

La campaña 2026/27 no dará espacio para la improvisación. Un escenario con agua disponible, pero con márgenes financieros altamente ajustados, exige dejar de considerar a la soja como un cultivo comodín de bajo costo para empezar a tratarla con un enfoque de alta precisión agronómica y empresarial.

El éxito de esta temporada no dependerá únicamente de lo que ocurra con el clima, sino de la capacidad de anticipación en tres pilares estratégicos:

  1. Saber elegir la genética y el lote: Romper con los manejos estandarizados por protocolo y adaptar cada variedad al potencial físico real del suelo y a la ventana de siembra óptima.
  2. Proteger el potencial desde el inicio: Diagnosticar la compactación del suelo, minimizar el carry over de herbicidas y monitorear plagas tempranas y enfermedades antes de que resten quintales de forma invisible.
  3. Calzar costos y gestionar el riesgo comercial: Utilizar activamente las herramientas de futuros y opciones para asegurar precios piso y resguardar la rentabilidad del negocio ante la volatilidad del mercado.

En esta campaña, la rentabilidad no se esperará en la cosechadora, se construye y se asegura desde la planificación.


Agradecemos a los Socios Regionales: Mariano Carreño, Tito López y Pamela Ortigoza por sus valiosos aportes en esta nota.


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