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La producción de soja en el norte de Córdoba

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Nota editorial

La producción de soja en el norte de Córdoba

En esta campaña que está comenzando, el cultivo está tomando mayor relevancia ya que se planifica sobre un año con pocas heladas.

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Mariano Carreño

Socio Aapresid - Regional Monte Cristo

Publicado en Octubre 2026

En nuestra región o área de influencia, estamos condicionados al arranque, con nuestros perfiles siempre descargados o con CC de AU entre un 20 % y un 40 % de recarga; a diferencia de esta campaña, que empezamos con el pie derecho y nuestros perfiles se encuentran con una buena recarga hídrica. Esto en nuestra zona quiere decir mucho, ya que nuestros suelos son clase III en su mayoría, pero al carecer de precipitaciones regulares como ocurre en otras zonas, se catalogan con un IP más bajo, como los que podemos encontrar a medida que nos acercamos a la Pampa Húmeda.

En lo que respecta a esta campaña que estamos empezando, el cultivo de soja —tanto de primera como de segunda— está tomando mayor relevancia, ya que estamos planificando sobre un año con muy pocas heladas, con lo cual nos hizo pensar mucho en nuestras rotaciones, teniendo en cuenta la presencia del vector del achaparramiento del maíz, Dalbulus maidis.

Esta situación nos ha obligado a repensar nuestras rotaciones y a tomar la decisión de realizar una mayor superficie de cultivos de invierno como el trigo para luego poder pasar a una soja de 2da, y así poder cumplir con la rotación casi obligada en el norte de Córdoba, que requiere una gramínea implantada en nuestra planificación, como lo puede ser un trigo en invierno o un maíz en cultivo estival en el 50 % de nuestra superficie de cultivos. Ante la dificultad de hacer un maíz en la fecha óptima para esta región y la necesidad de adelantar implantaciones como el trigo, resulta evidente que, por defecto, debamos aumentar la superficie del cultivo de soja, tanto de primera como de segunda. .

En lo que respecta a la rotación de la paleta de cultivos, hoy estamos en un 55 % de esa rotación con este cultivo (tanto de 1era como de 2da), diversificando también con maíz (hoy bajando ese porcentaje a un 22 %) y aumentando la superficie del cultivo de girasol, donde no podemos sembrar maíz termo año por temor al achaparramiento.

Con esta estrategia, buscamos darle estabilidad al sistema y no pecar con el monocultivo de soja, ya que estas decisiones repercuten en los rendimientos de este cultivo y por consiguiente en la rentabilidad. Con estas secuencias aspiramos a un rendimiento objetivo en un promedio zonal de 36 qq/ha de soja de primera y entre 28 y 30 qq/ha de soja de segunda. Si el año es benévolo y nos acompaña, podríamos superar estos rendimientos objetivos, pero en virtud de las buenas decisiones tomadas previamente en cuanto al manejo de los cultivos y del cumplimiento de las rotaciones acordes a nuestra zona.

Por otro lado, no debemos olvidarnos del manejo de este cultivo ni de las posibles desviaciones que permitan aprovechar o alcanzar un mayor potencial de rendimientos en situaciones puntuales, como eventos de precipitación.

La elección de variedades de ciclos más cortos con mayor potencial de rendimiento es clave, a las que debemos apuntar para levantar pisos productivos y adelantar fechas de siembra en lotes con mayor potencial, siempre que se identifiquen aquellos lotes/campos en donde podemos aspirar a estos objetivos.

Otra cosa en la que debemos hacer foco es el uso de herbicidas y su carry-over, que hoy nos impide que nuestras variedades exploren máximos de rinde ya que tienen que gastar energía para su detoxificación y es casi imperceptible para los técnicos. El uso de promotores de crecimientos y aditamentos nutricionales, como los micro y macronutrientes, es una deuda a saldar en nuestra zona, donde hacemos foco solamente al estado nutricional macro y no en estos puntos que hacen a la maximización de rendimientos objetivo.

Otro punto a tener en cuenta, son las enfermedades de fin de ciclo y enfermedades que están tomando una mayor relevancia en estos ciclos húmedos que se nos presentan hoy en esta campaña.

Párrafo aparte para los insectos y ácaros que están presentes pero de los que muy poco se habla —trips y arañuelas—, enemigos que silenciosamente se llevan algunos quintales de producción y pasan desapercibidos.

Como consecuencia de lo expresado, hoy tenemos por delante una incertidumbre más grande, la climática. Con un pronóstico de Niño, tenemos que hacer foco en la estrategia no solo de siembra y del uso de herbicidas bien posicionados para usar la mejor residualidad y no estresar el sistema, sino también en los pulsos de siembra, utilizando y maximizando fechas, variedades y el intenso uso de la maquinaria a disposición de cada empresa. La demora en las fechas de siembra hoy nos quita kilos de rendimiento a medida que nos atrasamos de las fechas óptimas para nuestra zona de influencia.

La logística de cosecha y comercialización, pienso que va a ser clave en esta campaña, donde prevalecerá la templanza y la planificación de estos parámetros para que podamos ser eficientes en el uso de nuestros recursos disponibles.

Estos puntos sumados hablan de las claves del éxito, y de eso depende el negocio, poder llevar adelante una idea y que se plasme con la rentabilidad lograda de cada cultivo implantado. Hoy los uñeros hablan por sí solos y la rentabilidad en campo alquilado es poca o casi nula, con lo cual uno de los ítems que debemos tener en cuenta y tratar de disminuir es el costo que enfrentamos: el costo del alquiler de la tierra, el costo de oportunidad en campo propio y el costo directo en campo alquilado, que dependen de la estrategia de cultivos que podamos elegir para maximizar resultados.

Analizando el negocio en su totalidad, hoy el costo de la tierra es el que se lleva el mayor porcentaje de los mismos, situándose entre el 33 % y el 45 % sobre el costo total de un cultivo. Para esto, debemos tomar herramientas para fijar precios piso y quedar abiertos a las posibles subas que el mercado nos entregue. Para resolver este dilema, existen herramientas disponibles en el mercado como un PUT, un CALL y/o acceso a la herramienta WO. Existen varias estrategias que, según el objetivo empresarial y de rentabilidad con mayor o menor aversión al riesgo, nos permiten tomar y empezar a calzar costos e ir cerrando rentabilidades. La gran pregunta siempre ha sido cuánto de los costos totales estamos dispuestos a calzar y cuánto a dejar abierto a posibles subas. Nunca vi a una empresa fundirse cerrando costos y rentabilidades positivas. La gran incógnita es cuánto va a rendir la soja al final de la película, si decidimos bien o mal en algún momento del proceso productivo y en qué medida impacta una mala o buena desviación.

Por último, en todo el ciclo productivo y los actores que lo componen, tenemos que tomar varias desviaciones que afectarán positiva o negativamente según el grado de desacierto o certeza que tengamos. Lo que si no podemos no ver es que tenemos cuentas pendientes con la biotecnología y la genética en los materiales que tenemos disponibles. Hoy no tenemos una ley de semillas que nos haga fuerte en este aspecto; podemos hacer muchas cosas, pero si no tenemos genética, datos certeros ni tecnología, vamos a quedar estancados en una meseta que va a ser difícil de romper. Es nuestra deuda pendiente como sector, y creo que debemos trabajar sobre estos aspectos que nos van a ayudar a producir con mayor eficiencia y ganar productividad como sector.

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