Frutos secos como alternativas productivas en La Pampa

Producciones Alternativas
Frutos secos como alternativas productivas en La Pampa
Pistacho, nogal y almendro como alternativas para diversificar la matriz productiva regional y aprovechar los ambientes bajo riego
M. Luján Masseroni
INTA
Paolo Sartor
INTA
Gonzalo Sánchez Cañete
INTA - CONICET
Franco Calvo
UNdeC
Eduardo Trentacoste
INTA
Mónica Colipe
INTA
Publicado en Agosto 2026
Diversificación en ambientes semiáridos
En las últimas décadas, los frutos secos han experimentado una fuerte expansión a escala mundial, impulsada por el crecimiento de la demanda, su elevado valor comercial y su reconocimiento como alimentos de alto valor nutricional. En Argentina, esta tendencia también se refleja en una sostenida expansión de la superficie cultivada, que actualmente supera las 30.000 hectáreas. Entre los principales cultivos se destacan el nogal, el pistacho, el almendro y el pecán, que constituyen las especies de mayor relevancia dentro del sector de los frutos secos del país.
En la búsqueda de mayor resiliencia y diversificación de los sistemas agropecuarios pampeanos, los frutos secos aparecen como una alternativa de alto valor agregado que puede complementar a las producciones tradicionales. Sin embargo, su potencial no depende únicamente de la disponibilidad de tierras: requiere una adecuada combinación de clima, agua, suelo, material genético y tecnología de manejo.
Tradicionalmente dominada por la producción extensiva de granos y ganadería, la provincia de La Pampa presenta microclimas y áreas bajo riego con una aptitud agroclimática muy interesante para especies caducifolias como el pistachero (Pistacia vera L.), el nogal (Juglans regia L.) y el almendro (Prunus dulcis). La adaptación de estos cultivos responde a la necesidad de ajustar las ventanas de floración y maduración a la oferta de frío invernal y acumulación de calor primavero-estival, minimizando el impacto de heladas tardías extremas y optimizando la calidad de la pepita.
Principales zonas y experiencias productivas en La Pampa
El desarrollo de frutos secos en la provincia se concentra, hasta el momento, en distintos ambientes productivos con características contrastantes. Entre los principales polos y experiencias se destacan:
Casa de Piedra (pistacho): representa el hito más reciente en crecimiento. Con 218 hectáreas implantadas y 30 ha comprometidas, la zona presenta condiciones microclimáticas ideales con alta disponibilidad de frío invernal y excelente radiación. Además de las plantaciones existentes, se han iniciado actividades de evaluación y caracterización del cultivo para determinar con mayor precisión su adaptación productiva.
25 de Mayo (nogal): en el valle irrigado del Río Colorado existe una experiencia productiva consolidada de nogal. La zona cuenta con antecedentes comerciales importantes y permite evaluar materiales y estrategias de manejo orientadas a sostener el rendimiento, la calidad de la nuez y la eficiencia del uso del agua.
Guatraché y La Adela (almendro): ubicadas hacia el sur y sudeste provincial, estas localidades albergan plantaciones de variedades de floración tardía y extra-tardía que les permiten un óptimo desarrollo en las condiciones climáticas de la zona. El principal desafío es reducir el riesgo asociado a las heladas durante floración y cuaje, sin prolongar excesivamente el ciclo hasta períodos de temperaturas elevadas o restricciones hídricas.

Variables térmicas, hídricas y de riesgo climático
Nodo Casa de Piedra - 25 de Mayo (Sudoeste / Río Colorado): caracterizado por un clima árido a semiárido con precipitaciones históricas de 250 a 350 mm/año. La elevada amplitud térmica y la alta radiación solar garantizan una eficiente acumulación de grados hora de desarrollo (GHD) y grados día de desarrollo (GDD) en primavera-verano, mientras que la exigencia hídrica del cultivo se cubre integralmente mediante riego presurizado por goteo con agua del Río Colorado. La elevada radiación y la acumulación de calor durante primavera y verano favorecen el desarrollo de los cultivos, pero también incrementan la demanda evaporativa. Por ello, la disponibilidad y calidad del agua, junto con un manejo eficiente del riego, son factores determinantes para la sostenibilidad de las plantaciones. La caracterización de frío invernal, calor primaveral y riesgo de heladas permite, además, definir qué especies y cultivares presentan mejores perspectivas.
Nodo Guatraché - La Adela (Sudeste): presenta una oferta de precipitaciones algo mayor (450 a 550 mm/año). No obstante, el principal factor determinante en Guatraché es la frecuencia e intensidad de heladas tardías primaverales, lo que condiciona la elección del material genético a variedades de floración tardía y extra-tardía y requiere riego de apoyo en etapas críticas, dependiendo de la marcha de las precipitaciones anuales.
Manejo fisiológico y evaluación de variedades
Pistacho (Pistacia vera L.):
Es un árbol caducifolio y dioico de lento crecimiento que requiere entre 7 y 8 años para alcanzar producciones económicamente significativas. La clave agronómica radica en sincronizar la floración de los pies masculinos y femeninos (como el cultivar ‘Kerman’). Entre los factores críticos se encuentran el cumplimiento del requerimiento de frío, la acumulación de calor, el riesgo de heladas durante floración y cuaje, y la disponibilidad de agua durante el ciclo.
- Dormición: durante el período de reposo, el pistachero atraviesa procesos de paradormancia y endodormancia, seguidos por la ecodormancia. Para caracterizar la respuesta del cultivo es más apropiado utilizar modelos de porciones de frío (PF) para la acumulación de frío y GHD para la acumulación de calor. Estos indicadores permiten comparar ambientes y estimar la probabilidad de que un cultivar complete adecuadamente su desarrollo.
- Maduración: requiere una base de 2200 GDD, (Tbase = 7 °C) desde floración a cosecha para garantizar un adecuado porcentaje de apertura de la cáscara y llenado de la semilla.
Nogal (Juglans regia L.)
El nogal es una planta diclino monoica, es decir, las flores masculinas y femeninas se encuentran en la misma planta, pero su floración puede presentar desfases temporales. Por ello, el diseño del monte debe contemplar la compatibilidad y sincronía entre la variedad principal y sus polinizantes. En plantaciones comerciales es frecuente utilizar 'Chandler' acompañada por cultivares polinizantes como ‘Cisco’, cuya proporción y elección deben ajustarse al ambiente y a la dinámica de floración local.
En la zona de 25 de Mayo la variedad ‘Chandler’ es la más extendida por ser referente de mercado por su productividad y calidad de pulpa. La adaptación del cultivo también depende de la elección del portainjerto, particularmente frente a diferencias de suelo, disponibilidad de agua y problemas sanitarios. Materiales como Juglans regia y Juglans hindsii presentan características diferentes, por lo que la elección debe realizarse en función de las condiciones específicas del sitio y de los antecedentes sanitarios del lote.
Almendro (Prunus dulcis)
A diferencia del nogal (que tiene flores masculinas y femeninas separadas), las flores del almendro son completas: contienen órganos masculinos y femeninos en la misma flor, por lo cual los insectos polinizadores y el viento juegan un papel fundamental para transportar el polen de una flor a otra. Al ser una especie de brotación temprana, la elección varietal es crucial para el sur pampeano (Guatraché y La Adela). Es por eso por lo que los cultivares predominantes en esa región son de floración tardía y extra-tardía:
- ‘Guara’ y ‘Marinada’: variedades autofértiles y de floración media y tardía, respectivamente, que ofrecen mayor ventana de seguridad frente a las heladas primaverales, aunque su desempeño debe evaluarse bajo las condiciones específicas de cada sitio.
- 'Felisia' y 'Tarraco': materiales de interés para evaluar su comportamiento fenológico y productivo, incluyendo la fecha y duración de floración, acumulación de calor, respuesta a heladas y rendimiento de pepita.
Avances en ensayos de fenología y calidad de fruto
Los monitoreos de campo desarrollados por INTA combinan el registro de fases fenológicas clave (inicio de brotación, plena floración, cuajado, endurecimiento de carozo/cáscara y madurez de cosecha) con variables meteorológicas continuas. Este enfoque permite relacionar la ocurrencia de cada etapa con la acumulación de frío y calor y con eventos de temperaturas extremas.
El objetivo es construir una base de información que permita identificar los ambientes y cultivares con mayor probabilidad de adaptación. La zonificación agroclimática no se limita a la acumulación de frío y calor, también debe incorporar riesgo de heladas, disponibilidad y calidad del agua, precipitaciones durante las etapas sensibles y condiciones que puedan afectar el rendimiento y la calidad comercial. La información generada permite avanzar en tres aspectos complementarios: caracterizar la fenología de cada especie y cultivar, cuantificar sus requerimientos térmicos, y evaluar atributos de rendimiento y calidad de fruto. Estos datos son esenciales para pasar de una evaluación general de aptitud a recomendaciones específicas de material genético y manejo.

Los resultados de calidad de fruto muestran valores competitivos en atributos comerciales como son el peso y calibre para nogales en el valle del Río Colorado, y un comportamiento promisorio en la retención de frutos y rendimiento de pulpa/pepita para las almendras en el sudeste, consolidando a estas especies como verdaderas herramientas de diversificación y valor en origen. En La Adela, experiencias comerciales de almendro con 'Felisia', 'Guara', 'Tarraco' y 'Marinada' muestran el potencial del cultivo y, al mismo tiempo, la importancia del riego y del control de heladas. Estos antecedentes deben complementarse con ensayos sistemáticos de varios años para separar el efecto del ambiente de la respuesta varietal y estimar con mayor precisión la estabilidad del rendimiento y la calidad.
Consideraciones finales
La consolidación de los frutos secos en La Pampa demuestra que la articulación entre investigación ecofisiológica, caracterización ambiental y tecnología aplicada permite transformar zonas no tradicionales en polos frutícolas eficientes y competitivos. Continuar con el seguimiento fenológico y la caracterización de la productividad y calidad de los frutos resultará fundamental para ajustar el manejo agronómico y reducir la vulnerabilidad climática de los productores pampeanos.
El desafío para los próximos años será transformar los registros de campo en herramientas concretas para la toma de decisiones: mapas de aptitud, recomendaciones varietales, modelos fenológicos y estrategias de manejo ajustadas a cada ambiente. En este proceso, la articulación entre productores, INTA, universidades y otros actores de la cadena será fundamental para consolidar una fruticultura de frutos secos competitiva, eficiente en el uso del agua y con mayor capacidad de adaptación al cambio climático.
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