Editorial
El hito de una campaña histórica y el rol estratégico del Girasol

Editorial
El hito de una campaña histórica y el rol estratégico del Girasol
La campaña de este cultivo del 2025-26 cerró con récords históricos en Argentina.
Luciano Belloni
Publicado en Julio 2026
La campaña de girasol 2025-26 cerró con récords históricos en Argentina, alcanzando 6,6 millones de toneladas sobre una superficie de 2,85 millones de hectáreas y un rinde promedio sin precedentes de 23,6 qq/ha (Bolsa de cereales de Bs. As.). Para el ciclo venidero, el USDA ya proyecta que el país podría escalar a los 8 millones de toneladas, consolidando una firme intención de siembra apuntalada por la competitividad económica y una demanda global creciente.
El mapa del girasol: de la tradición a nuevas fronteras
Zonas tradicionalmente “girasoleras” el sudeste y sudoeste de Buenos Aires, junto al sur de La Pampa y el NEA, reafirman su liderazgo en superficie y rindes excepcionales, traccionados por una mejora tecnológica notable.
Regiones emergentes: en las últimas campañas, zonas como el sur de Córdoba y el centro-sur de Santa Fe consolidaron al girasol en sus rotaciones, buscando estabilizar resultados en ambientes con mayor variabilidad productiva.
La industria y expectativas de mediano plazo.
La industria aceitera local ratifica su confianza en el cultivo con importantes inversiones destinadas a ampliar la capacidad de molienda en puertos clave como San Lorenzo y Bahía Blanca. Esto proyecta un mediano plazo con un mercado interno demandante, un dinamismo exportador inédito (superando récords históricos de procesamiento) y una alta probabilidad de pisos de precios sumamente atractivos para el productor.
Ventajas competitivas que generan confianza en el cultivo…
Su fama de rústico hace que se lo relacione con excelente performance en ambientes restrictivos, aunque también puede ser una opción sobresaliente en ambientes de mejores características productivas. Por su ciclo corto en relación con maíz y soja, libera temprano los lotes, optimizando la implantación de cereales de invierno, pasturas o verdeos, y generando una ventana de ingresos anticipada para el productor para las regiones centro y sur del país, o de un segundo cultivo para la región centro-norte y NEA.
Es un excelente diversificador de riesgo biológico frente al complejo escenario de plagas y enfermedades que acecha al maíz; a la vez la relación insumo-producto favorable es para la campaña 26-27, que reduce significativamente la exposición financiera por hectárea comparado con el maíz de alta tecnología.
Claves de manejo, nutrición y genética
Definición de ambiente: tan importante como las características edáficas es la determinación de la fecha de siembra, siendo óptima aquella en la cual contemos con la humedad y temperatura de suelo adecuadas (15°C en los primeros 5 cm de profundidad). Así también el cultivo antecesor es un importante factor para tener en cuenta, ya que puede haber diferencias importantes en la disponibilidad de nutrientes que quedan en el lote, por ejemplo, luego de una soja, un maíz o un cultivo de servicio consociado.
Elección de híbrido. La genética es el pilar que define el techo del negocio. Más allá del rendimiento potencial, la clave está en seleccionar materiales estables adaptados al ambiente, evaluando su perfil sanitario (tolerancia a Verticillium, Sclerotinia, Phomopsis, Mildiu, entre otras), la tolerancia al vuelco y quebrado del tallo, y fundamentalmente, el contenido de materia grasa, ya que las bonificaciones por aceite definen el margen neto final. Las redes de ensayos, como la Red de Girasol AAPRESID, son una fuente de información muy completa que ayuda a la toma de decisiones sobre este factor.
Planteo nutricional. Siempre será prioridad establecer el rendimiento objetivo, realizar análisis de suelo y en función de estas variables ajustar la ecuación de fertilización, teniendo en cuenta: fuente, dosis, momento y forma de aplicación. En siembra directa, la fertilización balanceada con nitrógeno y fósforo es decisiva para acortar la brecha de rendimiento, especialmente en siembras tempranas o suelos con niveles inferiores a 15 ppm de P. En algunas regiones donde pueden presentarse deficiencias de micronutrientes como boro, también es importante el diagnóstico a tiempo para potenciar el resultado.
Gestión de malezas y cuidado sanitario. La creciente aparición de malezas resistentes a diferentes moléculas herbicidas condiciona el abanico de opciones para el girasol. Aunque la mayor parte de la superficie sembrada (sino el total) se planifica con híbridos con tolerancia a herbicidas de la familia de las imidazolinonas, sigue siendo crítico el manejo de malezas previo al cultivo, ya que en general las malezas “problema” también son resistentes a las imidazolinonas. Si bien el perfil sanitario es una característica intrínseca del híbrido, en escenarios de pronósticos de años “Niño”, contar con la posibilidad de aplicar fungicidas de forma preventiva es una estrategia acertada para disminuir el impacto en rendimiento causado sobre todo por enfermedades foliares.
Logística de siembra y emergencia. El control de la siembra (profundidad, velocidad, etc.), la calidad de la semilla y el control de plagas como gusanos de suelo serán puntos relevantes para trazar el punto de partida de un cultivo exitoso.
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