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Potenciando beneficios y superando desafíos

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Nota editorial

Potenciando beneficios y superando desafíos

Los cultivos de servicios ganan terreno como una herramienta clave para la intensificación sostenible.

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Walter Carciochi

Regional - Aapresid

Teddy Cassera

Regional - Aapresid

Publicado en Marzo 2026

Los cultivos de servicios (CdS), también conocidos como cultivos de cobertura, se implantan entre dos cultivos de renta con el objetivo de proveer servicios ecosistémicos. La elección de las especies depende del servicio buscado.

Las leguminosas se destacan por su capacidad de incorporar nitrógeno al sistema a través de la fijación biológica, así como por su rápida descomposición, que favorece la disponibilidad de nutrientes para los cultivos siguientes. En un contexto de altos precios de fertilizantes, este aporte de nutrientes cobra especial relevancia.

Las crucíferas, por su sistema radical, se utilizan para mejorar la estructura del suelo y aliviar problemas de compactación. Por su parte, las gramíneas aportan carbono, contribuyendo a mejorar los balances del sistema y a sostener o incrementar los niveles de materia orgánica. Esto impacta positivamente sobre la estructura del suelo, la porosidad y la infiltración de agua. Además, los residuos de gramíneas, al persistir más tiempo en superficie, ayudan al control de malezas, incluyendo aquellas resistentes, reduciendo la necesidad de herbicidas, con el consiguiente beneficio ambiental. En distintas regiones, los CdS también cumplen un rol clave en la protección contra la erosión hídrica y eólica.

En este contexto, las mezclas multiespecie aparecen como una alternativa atractiva, al permitir combinar y potenciar distintos servicios ecosistémicos. Más allá de las diferencias entre especies, todos los CdS comparten un objetivo central: intensificar y diversificar los sistemas productivos, manteniendo el suelo cubierto y activo durante todo el año.

Desafíos de adopción

A pesar de sus beneficios, la adopción de CdS aún tienen un gran potencial de expansión en los sistemas productivos. Datos recientes indican que alcanzaron aproximadamente un 11% de los productores en la campaña 2023, por debajo del 20% registrado en 2020. Entre las principales barreras se destaca la necesidad de mayor conocimiento agronómico, especialmente en aspectos clave como la elección de especies y el momento de terminación, fundamentales para evitar efectos negativos sobre la disponibilidad de agua para el cultivo siguiente.

Otro factor relevante es el régimen de tenencia de la tierra. Dado que muchos de los beneficios de los CdS se expresan en el mediano y largo plazo, su adopción tiende a ser menor en sistemas bajo arrendamiento, que representan una proporción significativa de la superficie agrícola del país.

Finalmente, la falta de metodologías integrales para evaluar su impacto económico limita su adopción. En muchos casos, el análisis se reduce a una comparación simplificada entre el costo de implantación y el rendimiento del cultivo posterior, sin considerar beneficios adicionales como la reducción en el uso de insumos o la mejora en la salud del suelo. Superar estas barreras requerirá más investigación, capacitación y experiencias a campo que permitan ajustar recomendaciones a cada región.

Recomendaciones prácticas

El manejo de los CdS debe adaptarse a cada ambiente. En general, se recomienda una siembra temprana que permita una adecuada implantación y acumulación de biomasa antes de las bajas temperaturas invernales. Esto favorece una mayor provisión de servicios ecosistémicos y permite una terminación relativamente temprana, asegurando la recarga de agua en el perfil para el cultivo siguiente. En este sentido, el monitoreo de las condiciones climáticas y las perspectivas asociadas al fenómeno ENSO pueden constituir herramientas útiles para la toma de decisiones.

Perspectivas para la próxima campaña

Las proyecciones de un año Niño, asociado a mayores precipitaciones en amplias regiones productivas, generan un escenario favorable para la inclusión de CdS, al reducir el riesgo de impactos negativos por consumo de agua. Por otra parte, el uso de leguminosas previo a cereales estivales podría contribuir a reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos, mejorando los resultados económicos en un escenario de altos costos. Asimismo, la creciente integración de la ganadería en sistemas agrícolas abre nuevas oportunidades para el aprovechamiento de los CdS mediante su pastoreo, potenciando su valor productivo.

Los cultivos de servicios representan una herramienta clave para avanzar hacia sistemas agrícolas más eficientes y resilientes. Si bien su adopción todavía no refleja plenamente su potencial dentro de los sistemas productivos, la evidencia disponible muestra que, bajo un manejo adecuado, pueden generar múltiples beneficios productivos y ambientales. El desafío hacia adelante será seguir generando conocimiento y experiencias que permitan consolidar su uso y expandir su incorporación en los sistemas agropecuarios del país.


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