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¿Qué hacemos con los envases vacíos de fitosanitarios?
Las claves para la gestión y manejo sustentable de las aplicaciones, la guía de Aapresid Ceritifiaciones y Campo Limpio.
Rocío Belda
Aapresid Certificaciones
Publicado en Marzo 2026
En el marco de la Ley Nacional 27.279 y de los esquemas de certificación voluntaria, prácticas como el triple lavado o lavado a presión, el almacenamiento transitorio en condiciones adecuadas y la entrega a sistemas formales de gestión resultan fundamentales para mitigar riesgos ambientales y sanitarios, y para consolidar modelos productivos alineados con la economía circular.
Aapresid Certificaciones, en articulación con CampoLimpio, elaboraron una Guía para la Gestión Responsable de Envases Vacíos de Fitosanitarios, una herramienta práctica dirigida a productores, aplicadores y demás actores de la cadena agroindustrial. Su objetivo es fortalecer las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), promover el cumplimiento normativo y acompañar la transición hacia esquemas de gestión más seguros y circulares.
Los programas de certificación voluntaria incorporan requisitos específicos vinculados al manejo de envases vacíos. En el caso de Aapresid, la certificación Agricultura Sustentable Certificada (ASC) integra este aspecto dentro del cumplimiento legal, la gestión ambiental de residuos, procedimientos documentados de lavado e inutilización, capacitación del personal y la prohibición de quema de residuos.
La inclusión de estos requisitos evidencia que la gestión de envases no constituye una práctica aislada, sino que forma parte de un sistema integral de gestión, orientado a la calidad, la trazabilidad y la mejora continua en los establecimientos agrícolas.
Procedimientos de reducción de residuos: Técnicas de lavado
Triple Lavado (Lavado Múltiple Manual): Consiste en el enjuague interno del envase tres veces consecutivas, vertiendo el líquido resultante en el tanque del equipo pulverizador.

Lavado a Presión: Se realiza mediante dispositivos incorporados al equipo pulverizador que inyectan agua limpia a presión dentro del envase, dirigiendo el líquido residual al tanque de aplicación.

Ambos procedimientos reducen significativamente la concentración de residuos, disminuyen riesgos durante la manipulación, almacenamiento y transporte y permiten clasificar el envase como Tipo A (lavado) o Tipo B (no lavable o no lavado). El lavado inmediato tras el vaciado mejora la remoción de residuos y reduce riesgos de contaminación.
Almacenamiento temporal: la etapa crítica
El acopio en el establecimiento debe realizarse en un sitio:
- Señalizado.
- Cerrado y techado.
- No inundable.
- Con piso impermeable.
- Alejado de agua y alimentos.
Sistema formal de gestión y trazabilidad
La Ley 27.279 establece la responsabilidad extendida del productor. En Argentina, el sistema articulado por CampoLimpio incluye:
-Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT).
-Jornadas móviles de recepción.
-Logística de transporte.
-Certificación y trazabilidad de entrega.
El certificado de recepción constituye un instrumento clave de trazabilidad y evidencia de cumplimiento legal.

El material recuperado no puede destinarse a usos con riesgo sanitario. El sistema promueve su reciclado en circuitos controlados, transformando un residuo potencialmente peligroso en un recurso valorizable bajo regulación.
La gestión responsable de envases vacíos es un componente estructural de la sustentabilidad agrícola. Lavado, almacenamiento seguro y entrega al sistema formal no solo aseguran cumplimiento normativo, sino que consolidan modelos productivos alineados con la economía circular y la gestión integral de riesgos.
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