Manejo de Plagas
Manejo sustentable de malezas: los seis pilares claves
El aumento de nuevos biotipos con resistencia nos hace pensar cómo estamos trabajando.
Ramón Gigón
Ingeniero Agrónomo
Publicado en Enero 2026
Desde los comienzos de la agricultura, cuando el hombre comenzó a domesticar cultivos y preparar la tierra, las malezas han sido un problema para la producción y el agricultor. No solo la competencia por luz, agua y nutrientes son la razón para el control o manejo de malezas, muchas veces los productores aplican tratamientos químicos por el simple hecho de mantener lotes o alambrados sin plantas silvestres emergidas.
A veces no se piensa que ese uso intenso en el control de malezas provoque de manera silenciosa una alta presión de selección sobre las poblaciones generando biotipos con resistencia que después si son de difícil control dentro de los cultivos. Hemos presenciado un aumento muy notable de nuevos biotipos con resistencia a herbicidas en Argentina, sumando más de 50 casos generados en los últimos 20 años (figura 1).

La rentabilidad anual de los cultivos como soja, girasol, maíz, trigo o cebada define año tras año el destino de cada lote sin tener un plan de rotación anticipado que ayude a un manejo de malezas racional para que no se multiplique el banco en lotes donde se repite el mismo ciclo de cultivo. En este sentido y hablando de rotaciones, las buenas perspectivas ganaderas pueden jugar un rol muy importante en el manejo sustentable de malezas, donde una rotación por ejemplo de cultivos agrícolas con pasturas perennes baja de manera importante el banco de semillas de malezas resistentes como por ejemplo, yuyo colorado o Ryegrass.
En general deberíamos pensar que el control o manejo sustentable de malezas no debería caer solo en el control con herbicidas. Y si pensamos en sustentabilidad, pensamos en que los herbicidas por mal uso o abuso generen resistencia en pocos años y dejen de funcionar como herramienta integrada.
Para cada región y diría para cada lote, se necesita un diagnóstico particular para tratar de definir una rotación de cultivos que vaya cortando ciclos de las malezas presentes en cada banco de semillas, pero que a su vez estos cultivos generan una buena rentabilidad. La solución es compleja porque el problema es complejo y el manejo “Lote a Lote” imprescindible.
Los casos bien conocidos de nula rotación con cultivos de gruesa y avance de ryegrass resistente en el sur de Buenos Aires o monocultivos de soja/maíz y avance de yuyo colorado en zona núcleo son ejemplos claros donde la maleza le gana al hombre en la pulseada por erradicar malezas en los lotes.
En un viaje técnico realizado por Australia el año pasado nos ayudó a pensar un poco el manejo sustentable de malezas . Ellos hablan del “Big Six” (los seis pilares) para el manejo de malezas:
1. Rotación de cultivos y pasturas
2. Incrementar la competencia de los cultivos
3 . Mezclas y rotación de herbicidas
4. Optimizar la eficacia de la aplicación
5. Detener la formación de semillas de malezas
6. Control de semillas en la cosecha (figura 1).
Resultaría muy importante que para cada lote uno pensara en que herramientas tengo a mi alcance para hacer dentro de estos 6 pilares y buscar un plan adaptado a cada situación.

Es evidente que los millones de años de evolución de las plantas silvestres sobre la tierra tienen una capacidad mayor de tolerar los cambios y adaptarse, versus los pocos miles de años del hombre realizando agricultura y los menos de 100 años de uso de herbicidas. Por lo tanto pensar en erradicar malezas figura como una ilusión utópica o al menos de difícil solución. La propuesta de un manejo sustentable, entiende que las malezas conviven con los cultivos y ese manejo de control a límites donde no se perjudique el objetivo productivo ayudará a frenar mayores avances de resistencia, menor impacto en el ambiente y producciones más estabilizadas en el tiempo.
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