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Qué nos dejó el balance de la campaña pasada
Un crecimiento cercano al 4 % comparado con la campaña anterior, la posiciona como la segunda mayor cosecha histórica.
Rolando González Santajuliana
Facultad de Ciencias Agropecuarias - Cátedra de Comercialización Agropecuaria
Publicado en Enero 2026
El desempeño del sector agropecuario durante la campaña 2024-2025 se desarrolló en un contexto macroeconómico de transición, caracterizado por una gradual estabilización de variables clave que condicionan la producción, los mercados y la toma de decisiones. La economía de nuestro país durante el año 2025 exhibió una recuperación tras varios años de recesión, con estimaciones de crecimiento que estarían en el orden del 4,5 % a 5,5 % del PIB en el año que culmina. Este repunte sigue a la contracción de los años 2023–2024 y refleja un mayor dinamismo del consumo, la inversión y la producción.
La tasa de inflación esperada del 2025, según el índice REM del BCRA, es de 30,40 % con una marcada moderación respecto a los niveles hiperinflacionarios de años anteriores. Analistas y consultoras privadas calculan tasas anuales entre 17 % y 18 % para 2026; mientras que con respecto a la Ley de Presupuesto 2026 aprobada por el Congreso, el gobierno proyectó una inflación anual de aproximadamente 10,1 %. Dichas cifras reflejan una importante desaceleraciónrespecto a los años previos.
La política fiscal defendió una disciplina relativamente estricta con superávit primario o saldo equilibrado, lo que ayudó a sostener la estabilidad macro. El presupuesto 2026 se aprobó con proyecciones de crecimiento y metas de inflación más bajas, expresando la intención de consolidar los resultados macroeconómicos alcanzados. El presupuesto aprobado contempla un superávit primario de 1,5 % del PIB y un superávit financiero de 0,3 % del PIB para el 2026. No hay información oficial que cuantifique exactamente “cuánto se redujo el superávit fiscal” por la eliminación del Capítulo XI.

La política cambiaria se orientó hacia una mayor gradualidad y flexibilidad, con menos controles que años anteriores, ayudando a mejorar expectativas y atraer financiamiento. El gobierno continuó con un programa de acuerdo financiero con el FMI y otros organismos multilaterales para apoyar la estabilidad y el financiamiento externo. A partir del 1° de enero de 2026 la banda de flotación cambiaria se va a ajustar según el último dato de inflación oficial disponible. Con este nuevo ajuste el techo estimado para enero 2026 será de alrededor de $1.565.
El mercado laboral mostró mejoras en algunos trimestres, con descenso de la desocupación reportado en parte del año. La tendencia general del año 2025 fue de ligera mejora en el empleo formal, medido por la caída de la tasa de desempleo hacia fines de año. Sin embargo, la informalidad laboral aumentó, lo cual es relevante para medir la calidad del mercado laboral y la vulnerabilidad de los trabajadores. En conjunto, estos cambios reflejan una relativa recuperación del mercado de trabajo en un contexto de estabilización macroeconómica a pesar de los desafíos estructurales persistentes.
El consumo interno mostró señales de recuperación, destacándose en bienes durables, servicios recreativos y turismo interno, así como en algunas áreas del consumo masivo y ventas minoristas, pero con heterogeneidad según segmento y evolución de precios. Sectores alimentarios claves, como el lácteo y el avícola, mostraron mejoras en la demanda doméstica. La tendencia general indica que la recuperación del consumo fue una de las fuerzas que respaldaron la recuperación económica, aunque con variaciones según rubro y en el transcurso del año.
La producción industrial y algunos sectores exportadores recuperaron dinamismo, aún cuando las cuentas externas presentaron ajustes por mayores importaciones ligadas al crecimiento económico. La balanza comercial mantuvo un saldo positivo durante gran parte de 2025 gracias a un superávit sostenido, aunque más reducido que en 2024. Entre enero y noviembre las exportaciones sumaron aproximadamente US$ 79,6 mil millones (+9,5 % interanual); mientras que las importaciones crecieron más fuerte, alrededor de US$ 70,2 mil millones (+26,8 % interanual). En general, el intercambio comercial mostró amplio crecimiento de importaciones, impulsado por la recuperación económica, lo que redujo el superávit comercial comparado con 2024.
Una mirada al último año
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la producción total de granos alcanzó aproximadamente 138,4 millones de toneladas, lo que representa un crecimiento cercano al 4 % comparado con la campaña anterior y lo posiciona como la segunda mayor cosecha histórica detrás del ciclo récord de 2018-2019. También se registró un aumento en el área
sembrada total de granos, con alrededor de 42,5 millones de hectáreas, un 4 % más que en el ciclo previo, aunque los resultados por cultivo fueron heterogéneos.
La producción de soja osciló entre 49 y 50 millones de toneladas según evaluaciones de mercados y entidades agrícolas. La cosecha enfrentó desafíos climáticos y variaciones en rendimientos, por lo cual algunas estimaciones ajustaron levemente el volumen proyectado. Esto marca una producción estable en niveles altos, pero con impactos regionales debido al clima.
La producción de maíz para 2024-25 se estimó en torno a 50 millones de toneladas, con cosechas que avanzaron de forma sostenida a lo largo del año. Este volumen representó una cosecha muy destacada y contribuyó fuertemente al total de granos de la campaña.

La producción de trigo rondó las 20 millones de toneladas según valoraciones oficiales y de bolsas de comercio. La cebada también tuvo una producción relevante de unos 4,9 millones de toneladas, ligeramente superior a la temporada previa.
La producción de girasol experimentó buenos rendimientos y aportó al volumen total de granos de la campaña 2024-25, con cifras cercanas a 4,7 millones de toneladas según datos de entidades sectoriales.
La producción de sorgo y otros granos menores también aportaron volumen, contribuyendo al total agregado de la campaña sin modificar sustancialmente la posición general de la cosecha.

¿Qué se espera de la campaña 2025/2026?
La campaña agrícola 2025-2026 se presenta muy dinámica y con expectativas de volúmenes elevados en varios cultivos clave, impulsada por condiciones climáticas favorables, expansión del área sembrada en algunos cultivos y mejor humedad de suelo.
Se proyecta una cosecha de maíz potencialmente récord, con alrededor de 61 millones de toneladas si las condiciones climáticas son favorables. Este volumen superaría ampliamente la producción de la campaña anterior, lo que refleja un aumento del área sembrada y mayores rindes.
La soja podría tener una ligera disminución en el área sembrada respecto del ciclo anterior y una producción cercana a las 47 millones de toneladas. La caída en área responde a la competencia con maíz y otros cultivos en el esquema productivo.
Los pronósticos para el trigo 2025-26 también son muy positivos, rondando las 27 millones de toneladas o más, cifras que igualarían o superarían récords anteriores. Esto se debe a lluvias favorables y buena humedad de suelo durante el ciclo de crecimiento.
El girasol y cultivos menores como sorgo también mostrarían un volumen destacado, con una expansión de superficie y condiciones de cultivo favorables supuestas para este ciclo.
Si se confirman los escenarios más favorables, especialmente para maíz y trigo, la producción total de granos podría superar los 150 millones de toneladas y así consolidar otro año de altos niveles productivos a nivel histórico.
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