
Manejo de Cultivos
Cosecha de trigo: ante una campaña récord
¿Cómo maximizamos la eficiencia y mantenemos al mínimo las pérdidas de granos?
Eugenia Magnelli
Ing. Agrónoma
Publicado en Noviembre 2025
“Estamos ante una cosecha récord de trigo”
así lo vaticinó la Bolsa de Comercio de Rosario en su último informe (Russo, 2025). La intención de siembra, acompañada por las reservas de humedad de otoño y las precipitaciones que jugaron a favor durante el ciclo del cultivo a lo largo y ancho del país, plantea una expectativa de cosecha de 23 millones de toneladas del cereal, el mayor volumen en los últimos años.
Esta es una muy buena noticia y trae una bocanada de alivio para los productores y las empresas agropecuarias, pero… El crecimiento del área sembrada y el rendimiento de los cultivos, incrementa la demanda del servicio de cosecha. Como contracara, en los últimos años se redujo la reposición de cosechadoras y cabezales. Este contexto plantea un cuello de botella y desencadena una serie de problemas:
- Se retrasa el inicio de cosecha.
- Se incrementan las pérdidas de granos en cantidad y calidad, tanto en precosecha como en la cosecha.
- Mayor velocidad de avance de la cosechadora y RPM del cilindro ante el apuro para continuar con el siguiente lote, esto eleva las pérdidas durante la cosecha.
- Menores controles, ajuste de los equipos y revisión de pérdidas.
- Los granos que quedan en el campo es dinero que pierde el productor, el contratista y el país.
A estas cuestiones se le suman una serie de factores que, aunque parezcan obvios, frecuentemente los pasamos por alto. Sin lugar a dudas hemos avanzado mucho en cuanto a tecnologías aplicadas al campo, hoy tenemos máquinas más precisas e inteligentes, contamos con sensores remotos, Apps, digitalización de procesos, uso de drones y la lista sigue. No obstante, hay tareas que la innovación y la inteligencia artificial todavía no pueden reemplazar y, si o si, dependen absolutamente de la intervención de los productores, técnicos y contratistas. Para maximizar la eficiencia en la cosecha y evitar errores que se pagan con granos que quedan en el campo y/o son penalizados en la comercialización, es preciso atender algunas premisas que marcan la diferencia:
- Capacitación de productores, técnicos y contratistas. Es clave refrescar los conceptos básicos y actualizarse con las últimas tecnologías en equipamientos y procesos. El conocimiento es el pilar para evitar pérdidas antes, durante y después de la cosecha.
- Regulación de maquinaria. Los operadores de los equipos y/o contratistas, no pueden desconocer cómo se regula la cosechadora y deben actuar para hacerla funcionar correctamente. Omitir este aspecto, no sólo reducirá la vida útil de los equipos y aumentará el consumo de combustible, sino que el productor pagará estas ineficiencias con menor cantidad y calidad de granos en la tolva.
- Supervisión. La mirada profesional de los técnicos es muy importante. Supervisar todo el proceso de cosecha y que se monitoreen las pérdidas es esencial para actuar a tiempo, realizando los ajustes pertinentes antes de avanzar.
- El mantenimiento preventivo de los equipos es el mejor y más rentable aliado para una cosecha eficiente.
- Eficiencia. La mejor cosechadora de granos es la que trilla más hectáreas por jornada de trabajo con el menor valor de pérdidas.
- Organización. Cuando se larga la cosecha, todo el mundo está apurado, faltan camiones y no hay lugar en los acopios. Por lo tanto, organizar la logística y determinar con antelación el lugar dónde se guardarán los granos es clave para evitar retrasos y dolores de cabeza.
- Elevar el nivel de inversión en equipos de cosecha.
Consideradas estas premisas básicas, avanzamos con otras recomendaciones que mejoran la eficiencia antes y durante la cosecha.
Cosecha anticipada. Ventajas para reducir las pérdidas de precosecha
El momento oportuno de cosecha está definido por una serie de aspectos técnicos, económicos, meteorológicos y/o logísticos que deberán evaluarse en cada caso.

Considerando el cultivo, el trigo llega a madurez fisiológica con una humedad del 30%, a partir de allí solo elimina agua y el grano está en condiciones de ser cosechado. A medida que se va secando, las pérdidas de precosecha aumentan progresivamente por desgrane natural, enmalezamiento, adversidades meteorológicas, etc.
Si bien es posible cosechar con más del 18% de humedad, esto no es recomendable ya que, para conservar el grano durante el almacenamiento, es conveniente secarlo. Más allá que este acondicionamiento implica una erogación de dinero, el secado artificial puede perjudicar la calidad del gluten si el proceso es muy violento o la temperatura del aire excede los 65°C.
Por el contrario, si el productor opta por el secado natural y comienza a cosechar cuando el grano alcance la humedad base de comercialización (14%), finalizará la trilla con 10-11% de humedad. Consecuentemente entregará el trigo con valores inferiores al porcentaje base (14%), perdiendo de 2 a 4% de su producción en la comercialización.
Además, la demora en la recolección, el cultivo puede quedar expuesto a distintos factores que repercuten negativamente en el resultado final. Alguno de ellos se menciona a continuación:
- Desgrane natural y espigas quebradas (Tabla 1).
- Enmalezamiento. Como bien es sabido, las malezas compiten con el cultivo por luz, agua y nutrientes, lo que se traduce en mermas de rendimiento que pueden alcanzar el 11% en promedio. Por otro lado, en el momento de cosecha, la presencia de malezas verdes afecta el proceso de trilla, impactando directamente en el volumen de granos recolectados, arrojando pérdidas que pueden superar el 20% en lotes dónde el control de malezas ha sido deficiente.
- Vuelco. Este problema se presenta con mayor frecuencia en lotes de alto rendimiento, o ante suelos muy húmedos seguido de viento. En estas condiciones, el producto tiene que ser cosechado más cerca del suelo, con el consiguiente aumento en la cantidad de paja, malezas y cuerpos extraños que ingresan a la máquina, sobrecargando más los sistemas de separación y limpieza del equipo.
- Aumentan las posibilidades de que el cultivo sea afectado por precipitaciones y/o granizo. El primer caso afecta el peso hectolítrico del grano. En ese sentido, evaluaciones realizadas por INTA PROPECO indican que, retrasando la cosecha 15 días y ante una lluvia de 170 mm, el peso hectolítrico cae de 80 a 65 kg/hl.

Las pérdidas de recolección del cabezal aumentan a medida que disminuye la humedad del grano. Tal como se observa en la Tabla 2, cosechando con 15% de humedad, se pierden 90 kg/ha de granos por cabezal; bajando a 14% de humedad, las mermas se elevan a 238 kg/ha.

Por lo expuesto, se recomienda comenzar a cosechar con 16-18% de humedad, para finalizar los últimos lotes con 14%. Esta decisión preserva la calidad panadera del grano y reduce las mermas de cosecha. El incremento de costos por el secado artificial puede quedar compensado con las ventajas de realizar una cosecha anticipada.
Ventajas de la cosecha anticipada:
- Evitar el desgrane natural y vuelco
- Anticipar la siembra de cultivos estivales (por ejemplo: soja de segunda, maíz de segunda, etc.).
- Prevenir el enmalezamiento de fin de ciclo (ej. Sorgo de Alepo, enredaderas, etc.)
- Disminuir los riesgos de granizo
- Evitar las pérdidas por cabezal
- Lograr una madurez uniforme
Los infaltables para reducir las pérdidas durante la cosecha
- Puesta a punto del equipo
La cosechadora realiza varias operaciones simultáneas:
- Captación, corte y alimentación.
- Trilla y separación.
- Limpieza.
- Retorno de granos sin trillar.
- Movimiento y almacenaje de granos.
- Picado y distribución de la paja.
- Distribución de la granza.
La revisión y regulación de los componentes esenciales de las cosechadoras de granos es fundamental para realizar la tarea con mayor eficiencia y menores pérdidas. Estas regulaciones se deben realizar junto al contratista de acuerdo a las evaluaciones realizadas a campo, detectando los niveles de pérdidas y las causas que lo producen. En términos generales podemos decir que el 50% de las mermas por cabezal se adjudica un 40% a las espigas caídas fuera del mismo y el 10% restante corresponde al desgrane. En cuanto a las pérdidas por cola (50%), el 40% corresponden al rotor y el 10% al sistema de limpieza (zarandón), Figura 1.

Un punto no menor es arrancar la cosecha con la máquina totalmente limpia, esto evitará la diseminación de semillas de malezas de una zona a otra.
Además de revisar los componentes del equipo de cosecha en sí, es clave examinar todos los sistemas y mandos de transmisión, estado de las correas y cadenas, etc. También corroborar que el régimen del motor coincida con las especificaciones de fábrica y su potencia guarde relación directa con el ancho del cilindro trillador, la separación y limpieza de la cosechadora.
Controlar la velocidad de avance de la cosechadora
La velocidad de avance de la cosechadora es uno de los factores más importantes a tener en cuenta para lograr un eficiente funcionamiento de su capacidad de trabajo. La misma va a depender de lo siguiente:
- Rendimiento y condiciones del cultivo.
- Ancho del cabezal.
- Características técnicas de la máquina
La capacidad de trabajo de una cosechadora está determinada por el ancho del cilindro trillador, medida que condiciona el resto de los mecanismos de la máquina. Cuanto más ancho sea el cilindro y más potente es el motor, mayor será la cantidad de material que la máquina puede procesar por unidad de tiempo, este valor se denomina índice de alimentación (expresado en t/h) y aumenta con la velocidad de avance de la cosechadora.
Velocidades por encima del rango óptimo, puede acarrear los siguientes inconvenientes:
- Se requiere mayor potencia para trasladar la cosechadora, restando potencia para accionar los mecanismos de corte.
- Aumenta la cantidad de material a procesar por la máquina, no lográndose una trilla y separación del material eficiente, incrementando las pérdidas de granos y espigas sin trillar por la cola.
- El molinete impacta la planta con mayor velocidad, provocando desgrane y voleo de espigas (pérdidas por cabezal).
- La máquina pierde estabilidad longitudinal.
Si la velocidad es menor al rango óptimo, se reduce la superficie de cosecha por día. Además, la máquina al no estar suficientemente cargada, pueden aumentar las pérdidas de granos por cola.
Con altos rindes de trigo o cebada, como se espera en esta campaña, la capacidad de trilla y separación de la cosechadora puede verse superada. Por lo tanto, INTA (2025) recomienda bajar la velocidad de avance de la máquina y no superar los 6,5 km/h para que la plataforma realice el corte neto de los tallos.
Actualmente, los nuevos equipos están provistos de sistemas automáticos de control de velocidad con el objetivo de mantener un flujo o índice de alimentación estable, liberando al operador de la cosechadora de esta tarea a lo largo de la jornada de cosecha. No obstante, habrá que ajustarla en función del estado del cultivo y condiciones del ambiente.
Medir la eficiencia para reducir las pérdidas
La medición de pérdidas tiene que ser parte indispensable de la regulación inicial de la máquina y debe repetirse a lo largo de toda la jornada de trabajo, debido a que las condiciones de cosecha fluctúan según las variables ambientales.
Según indica el INTA, las pérdidas totales de la cosechadora no deben superar el 2,6% del rendimiento potencial, es decir, para un rendimiento de 3000 kg/ha de trigo, las pérdidas no deben superar los 80 kg/ha para no resignar rentabilidad.
Los sensores de las máquinas no siempre están bien calibrados y los valores que arrojan frecuentemente subestiman las pérdidas. Desarrollado por el INTA hace varios años atrás, la Técnica del aro es un procedimiento que tiene plena vigencia por su sencillez y contundencia en los resultados, además, es aplicable en cebada, soja, sorgo y, con algunas variantes, para maíz y girasol. Concretamente estima las mermas de precosecha y las provocadas por la máquina, sólo requiere un buen observador y cuatro aros de alambre 56 cm de diámetro.
Para medir las pérdidas de precosecha, deben colocarse los cuatro aros en una zona representativa del lote. Posteriormente se recolectan los granos que estén sueltos dentro de cada círculo.
A continuación, se estiman las mermas provocadas por la máquina. Para ello, se arrojan los cuatro aros ciegos en puntos estratégicos: uno debajo del cajón de zarandas (zona central) y otros tres en el área del cabezal. Esta práctica se realiza después del paso del cabezal y antes de que el material sea expulsado por el equipo. La cosechadora debe trabajar de manera normal, con desparramador y espaciador activados.
Seguidamente, se mide el volumen total de granos recogidos: 333 granos de trigo representan 100 kg/ha. También puede utilizarse un recipiente evaluador o pesar los granos con una balanza y calcular las mermas, en una proporción de que 10 gr/m2 equivalen a 100 kg/ha de pérdida.

Usar toda la tecnología disponible
La obtención y análisis de datos georreferenciados mejora el diagnóstico, la toma de decisiones y la eficiencia en el uso de los insumos. Frecuentemente delineamos nuestras estrategias de manejo en base a promedios de rendimiento y tomamos el lote como una unidad productiva, no contemplamos la variabilidad que puede haber entre una loma, media loma y bajo, por ejemplo. Este criterio nos lleva a un uso deficiente de los recursos y desaprovechamos el potencial que ofrecen los distintos ambientes.
En ese sentido, la información que brindan los monitores de rendimiento es muy valiosa a la hora de ambientar e implementar agricultura de precisión o manejo por sitio-específico. Valiéndose de una serie de sensores, sistemas de posicionamiento global y procesamiento de datos, el monitor de rendimiento mide la porción cosechada de un cultivo en el espacio y en el tiempo y sintetiza esa información en forma de mapa.
Monitores de rendimiento certeros, sensores de humedad calibrados, sumado a otras tecnologías disponibles tales como el seguimiento del proceso de cosecha online, uso de drones, plataformas de información de carga de granos online, etc. son fundamentales para remediar errores lo más rápido posible y maximizar la eficiencia en el proceso de cosecha.
Atención en planteos bajo siembra directa. Una buena siembra comienza con una óptima cosecha
En sistemas bajo siembra directa, el modo en que realizamos la cosecha es muy importante ya que impactará en la calidad de la cama de siembra del próximo cultivo. Para lograr una buena implantación en la siguiente campaña, se recomienda lo siguiente:
- Rastrojos lo más parado posible. En el caso de trigo y cebada, elevar la altura de corte todo lo que se pueda.
- Distribuir la paja y la granza de manera uniforme en todo el ancho del cabezal.
- Reducir al máximo la generación de huellas profundas ocasionadas por el tránsito de la cosechadora, tractores y acoplados.
- Reducir la presión de inflado de los neumáticos.
- Evitar que el sentido de siembra programado para la próxima campaña coincida con el de la cosechadora. Si se realiza la siembra paralela a caminos o alambrados, la cosecha de trigo debería realizarse con 30° de desfasaje.
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