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El mix de semillas que es tendencia y suma oportunidades a la rotación

Salud de Suelos

El mix de semillas que es tendencia y suma oportunidades a la rotación

Frente a un escenario que abre una ventana para sumar nuevos cultivos a la rotación y diversificar los ingresos.

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Eugenia Magnelli

Publicado en Octubre 2025

La tendencia mundial por los “súper alimentos”

Nuevos hábitos en la alimentación humana han incrementado la demanda de productos naturales y nutritivos. Este contexto ha revalorizado cultivos ancestrales tales como la chía y la quinua. Los beneficios de su consumo para la salud, la gran adaptabilidad y rusticidad de estas especies, el aumento del precio internacional, sumado a las condiciones agroecológicas favorables para su producción en el país más allá del NOA, plantea un escenario muy conveniente para sumar estos cultivos a la rotación y agregar valor en origen.

Chía, una imbatible fuente de omega- 3

La chía (Salvia hispanica) es un cultivo de grano anual perteneciente a la familia de las Lamiaceae. Es la fuente vegetal con la mayor concentración de ácidos grasos omega-3 (64% del aceite total del grano), los cuáles son importantes para la salud humana porque disminuyen la prevalencia de enfermedades cardiovasculares. Esta característica ha generado una renovada demanda de este cultivo en los últimos años en todo el mundo. Sin embargo, existe poca información respecto a cuestiones ecofisiológicas básicas del cultivo que limitan la aplicación de prácticas de manejo tendientes a maximizar el rendimiento, tanto en cantidad como en calidad.


La chía crece naturalmente en ambientes tropicales y subtropicales. Dado que el mercado de la chía es rentable y favorable, su cultivo se está extendiendo rápidamente desde su centro de origen (América Central) a nuevas áreas de producción. Además, su alta adaptabilidad a diferentes condiciones climáticas, la convierte en una especie muy interesante en términos de seguridad alimentaria y resiliencia al cambio climático.

En Argentina, la chía resurge como oportunidad productiva en el NOA por sus requerimientos de temperatura y fotoperíodo. Esta región presenta características ambientales que favorecen el crecimiento y desarrollo de este cultivo, tales como períodos libres de heladas y clima monzónico (período lluvioso desde octubre a mayo y período seco desde junio a octubre). Al ser un cultivo de ciclo estivo-otoñal, resulta una excelente alternativa de diversificación para los cultivos tradicionales en el norte del país, como soja, poroto, maíz y, en el Valle de Lerma, el tabaco.

Las áreas de cultivo más propicias están ubicadas en la zona que se extiende desde el norte de Santiago del Estero hacia el norte del país, y desde Catamarca hasta el oeste de Formosa. Existen además experiencias bajo riego en el norte de Córdoba y en el sur de la provincia de Buenos Aires.

Condiciones ambientales óptimas y manejo

  1. Temperatura. El valor base es 6°C y 20°C es el óptimo para el desarrollo de la chía.
  2. Fotoperíodo. Se caracterizó a la chía como una planta de respuesta fotoperiódica cuantitativa de días cortos. Los germoplasmas domesticados tienen un requerimiento de fotoperíodo inferior a 12 horas para la inducción floral, si se supera ese umbral la floración se retrasa. No obstante, por medio de mutagénesis, se desarrollaron plantas de chía capaces de florecer bajo fotoperíodos mayores a 14 horas, por lo que este cultivo tiene un potencial significativo para expandir el rango de producción a regiones templadas.
  3. Fecha de siembra: Investigadores del equipo de ecofisiología de INTA Salta, realizaron experiencias variando el fotoperíodo y la temperatura, en función de ello, los resultados determinaron que la ventana óptima para la siembra en el norte del país se extiende desde la última semana de enero hasta los primeros 15 días de febrero. En estas fechas de siembra es donde el cultivo intercepta mayor cantidad de radiación y donde la utiliza de manera más eficiente, generando mayor cantidad de biomasa seca total y particiona la misma de manera más eficiente a verticilastros (inflorescencia de la chía) y granos. Precisamente, una de las diferencias destacadas entre genotipos fue la mayor partición de asimilados a nivel de verticilastros en el genotipo negro, lo cual repercutió en su mayor número de granos y rendimiento (aunque estos fueran marginales).

En la medida que se atrasa la fecha de siembra, las mermas de rendimiento son significativas.

  1. Densidad de siembra y arreglo espacial. Estudios de INTA Salta concluyen que una densidad de 21 plantas/m2, combinada con un espaciamiento entre surcos de 0,26 m, permite un mejor aprovechamiento de la luz, compite mejor con las malezas y potencia el rendimiento.


  1. Período crítico. Para determinar el rendimiento, el cultivo de chía tiene un período crítico bastante amplio, el cual abarca desde la expansión del sexto par de hojas hasta concluida la floración. Por tanto, una vez establecida la población inicial de plantas, hay que prestarle mayor atención al cultivo para maximizar los resultados.
  2. Rendimiento y componentes. El rendimiento de la chía se asocia al número de granos a través de dos subcomponentes: el número de verticilastros y el número de granos por verticilastro.

Bajo las condiciones ambientales del norte argentino se alcanzan rendimientos entre 500 a 1200 kg/hs, mientras que en parcelas experimentales con riego y condiciones no limitantes puede llegar hasta 2300 kg/ha. Si bien las variaciones de temperatura, radiación y/o fotoperíodo inciden fuertemente en los resultados a cosecha, independientemente de la escala o el sistema de producción, esa importante brecha de rendimiento podría estar relacionada con el conocimiento limitado sobre el comportamiento fisiológico del cultivo que permita explorar todo su potencial.

  1. Calidad de grano. Investigaciones recientes afirman que las concentraciones de ácido oleico, linoleico y linolénico es influenciado por factores ambientales. Tal es así que los niveles más altos de todos los ácidos grasos, excepto el ácido oleico, se observaron a 20 °C. Por otro lado, el atraso de la fecha de siembra disminuye el porcentaje de aceite, posiblemente debido a ciclos más cortos y a menores temperaturas durante el llenado de granos. Por el contrario, el porcentaje de proteínas aumenta a medida que se atrasa la fecha de siembra.


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Importancia en la alimentación humana y mercado mundial

La chía es una de las principales fuentes naturales de ácidos omega-3, tiene mayor contenido de proteínas, lípidos, energía y fibra, y menos contenido de carbohidratos que el trigo, el arroz y el maíz. Estas características, le confieren múltiples beneficios nutricionales, prevención de enfermedades y afecciones cardiovasculares. Además, tras la hidratación, el grano genera un mucílago que tiene importantes propiedades antioxidantes, adhesión y retención de agua, por lo que se están desarrollando innumerables aplicaciones alimenticias e industriales.

El creciente interés mundial por este grano ha disparado la demanda. Actualmente, Paraguay, Bolivia y Argentina reúnen algo más de dos tercios de las exportaciones mundiales de chía. En nuestro país, el consumo interno es muy pequeño, en consecuencia, el 90% de la producción nacional va al mercado extranjero, siendo Inglaterra, Alemania, EEUU y países asiáticos, algunos de los principales destinos.

Quínoa, el cultivo todoterreno

Perteneciente a la familia de las quenopoideas, la quinua (Chenopodium spp) es un cultivo andino domesticado hace miles de años por las antiguas culturas de la Región Andina de Sud América.

Se trata de una especie de gran rusticidad y adaptabilidad a ambientes áridos, es tolerante al estrés hídrico, a heladas y resistente a enfermedades. Son plantas relativamente robustas, con una altura entre 1 y 1,4 m, aunque pueden superar los 2 m, de crecimiento ramificado y con granos de color crema transparente.

En Argentina la producción de quinua se focaliza principalmente en el NOA. No obstante, el incremento de la demanda y el aumento del precio internacional, sumado a las condiciones agroecológicas favorables para su producción en el país, han llevado a que el cultivo se expanda a otras regiones, desarrollándose experiencias por el INTA en Cuyo, Patagonia y la Región Pampeana.


Ambiente óptimo y manejo

La gran adaptabilidad de la quinoa permite su cultivo en zonas geográficas que van desde el nivel del mar hasta los 4000 m.s.n.m. A continuación, se describen las condiciones óptimas su desarrollo y manejo para maximizar el rendimiento y calidad de grano:

  1. Las temperaturas óptimas de crecimiento y desarrollo, dependiendo de las variedades, están en el rango de 15 a 25ºC. Puede tolerar las heladas y temperaturas altas durante las fases de desarrollo vegetativo y la formación de la inflorescencia y no desde la floración hasta el estado de grano pastoso.
  2. Humedad. La quinua se cultiva dentro de un rango de precipitaciones que van de los 300 mm a 1000 mm, siendo el óptimo los 500 a 800 mm. Si bien es tolerante a la sequía (sistema radicular ramificado y profundo), los periodos críticos en los que la falta de humedad afecta la productividad son: germinación-emergencia, que determina el establecimiento del cultivo, y el estado de crecimiento y llenado del fruto que determina la productividad.
  3. Fotoperíodo. En el cultivo de quinoa existen variedades de día corto, de día largo e indiferentes al fotoperíodo. En general, se recomienda evitar épocas de altas temperaturas y días largos que pueden afectar al desarrollo del grano y, por tanto, al rendimiento del cultivo
  4. Suelo. El cultivo se desarrolla bien bajo diferentes tipos de suelo, no obstante, son deseables los de textura franca, con alto contenido de materia orgánica, con una profundidad de 60 a 90 cm y con un buen drenaje. Los suelos extremadamente húmedos, dificultan el establecimiento inicial del cultivo y provocan problemas de podredumbre a nivel radicular. El pH puede fluctuar entre 4 a 9, siendo los valores cercanos a la neutralidad los más aptos.
  5. Densidad de siembra y arreglo espacial. Un informe de INTA Jujuy (2025), recomienda distanciamientos entre surcos de 70 cm y 4 a 5 plantas por metro lineal. La dosis de siembra óptima encontrada, usando una sembradora correctamente regulada, es de 0,6 kg/ha, debiendo ajustarse en función de la fertilidad del suelo y la variedad a utilizar.
  6. Secuencia en la rotación. Se recomienda sembrar quinua después de cereales como trigo, cebada y avena, generalmente con los que no comparte enfermedades e insectos. También se puede rotar con maíz y leguminosas
  7. Variedades. La quinua es un cultivo con una gran diversidad genética. En nuestro país disponemos la variedad Inta Hornillo, que proviene de Jujuy. Por su parte, tras 12 años de trabajo en mejoramiento genético, Inta San Juan desarrolló Morrillos. Se trata de un cultivar que se distingue por su notable adaptabilidad en distintos ambientes y aptitud para el consumo humano. Es de ciclo corto (4 meses), por lo que permite lograr dos cosechas por año (una en primavera y otra en otoño). Se destaca por su productividad, alcanzando hasta los 2000 kg/ha. Al igual que la mayoría de las quinuas, se caracteriza por su tolerancia a suelos salinos, sequías y heladas.
  8. Nutrición del cultivo. La fertilización es muy importante en el cultivo de la quinua debido a su alta demanda de macro y micro nutrientes. El nitrógeno es uno de los elementos más limitantes del rendimiento, su deficiencia provoca inflorescencias pequeñas y menor tamaño y contenido proteico de las semillas. Las mayores necesidades de fósforo son en las primeras fases del cultivo, cantidades restrictivas producen sistemas radiculares poco desarrollados, retrasos en la floración, plantas más pequeñas y granos de menor tamaño. En cuanto al potasio, las mayores exigencias del cultivo se encuentran al inicio de la germinación, ya que una deficiencia de este elemento provocará plantas con tallos débiles, menor desarrollo radicular y hojas con ápices y bordes amarillentos que terminarán por secarse.

Existe una gran variabilidad en la escala de producción de quinua, el rendimiento promedio es de 300 kg/ha. Pero el cultivo responde muy bien a la alta fertilización, alcanzando producciones de 6000 a 7000 kg/ha.

  1. Cosecha. Cuando la planta de quinua tiene los frutos o granos en estado pastoso con 45% de humedad, aproximadamente, alcanza la madurez fisiológica. Después de ello la planta entra en un proceso de secado o pérdida de humedad pasando por la fase rayable con la uña (20% de humedad) y grano “frágil bajo el diente” asociado con un 14% de humedad, momento que alcanza la madurez de cosecha. El proceso de cosecha debe realizarse en estado de grano pastoso-duro, es decir, cuando la humedad de grano se encuentre entre 12 a 14%, de esta manera se reducen las pérdidas que pueden llegar al 50% cuando la planta ya está seca. Utilizando cabezales para cereales, en la trilla se debe regular adecuadamente el cilindro y los ventiladores para evitar pérdidas de granos y obtener un material limpio. Preferentemente, las plantas deben tener una sola panoja y tallos delgados para reducir el esfuerzo de la máquina en triturarlos por el alto contenido de lignina.
  2. Poscosecha. Una vez cosechada, la quinua requiere pasar por un proceso de desaponificado para el consumo directo del grano o posterior molienda. Esto abre un abanico de oportunidades de agregado de valor para las economías regionales.

Beneficios para la alimentación humana y otros usos

Este súper alimento contiene nueve aminoácidos esenciales que el humano necesita incorporar en la dieta. Es rica en vitaminas, hierro, fósforo, calcio, magnesio, antioxidantes y no contiene gluten.

Considerada como un residuo, la saponina ahora tiene potencial como insumo en industrias como la farmacéutica, la cosmética y la agroalimentaria.

Además de emplearse para la alimentación humana y uso medicinal, sus excelentes características nutricionales y producción de materia seca y verde, lo convierten en un recurso forrajero interesante para los planteos ganaderos, aprovechado como planta entera, ensilado o pellets.

Según información de 2020, el lugar de Argentina en la producción de quinua a nivel mundial es insignificante, y aún menor es su importancia exportadora. Se estima que la producción es cercana a las 900 tn. y se concentra en 500 productores aproximadamente, distribuidos en Jujuy (49%), Catamarca (20%) y Salta (18%), mientras el resto se reparte entre La Rioja, Tucumán, Mendoza, Neuquén, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires. Por lo tanto, hay mucho para crecer en nuestro país y Argentina tiene la oportunidad de posicionarse en el mercado global, especialmente en países donde la demanda de alimentos nutritivos y saludables está en auge.


Si bien el cultivo de chía y quinua data de tiempos precolombinos, el desarrollo de información científica robusta para nuestras latitudes es bastante promisorio. En ese sentido, resulta clave propiciar nuevas investigaciones para conocer más sobre estos cultivos, avanzar en nuevos cultivares y ajustar estrategias de manejo agronómico que maximicen el uso de los recursos, potencien los rendimientos y la calidad del producto cosechado.

Fuente:

  1. Adet Samán, S. Y.2019. Producción de chía en Argentina y su proceso de exportación a Estados Unidos https://bibliotecas.ucasal.edu.ar/opac_css/doc_num_data.php?explnum_id=1720
  2. Castro, D.C; 2 Chavarría, N.J.; Cartagena, R.N.; Cusi, I.M; Barbarich,M.F. 2025 : Experiencia práctica de manejo agronómico de quinoa y papa andina en el INTA Abra Pampa, Jujuy Argentina. https://repositorio.inta.gob.ar/xmlui/bitstream/handle/20.500.12123/22852/INTA_CRSalta-Jujuy_EEAAbraPampa_Castro_DC_Experiencia_pr%c3%a1ctica_manejo_agron%c3%b3mico_quinoa_papa.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  3. Gómez Pando, L.; Aguilar Castellanos, E. 2016. Guía de cultivo de la quinua. FAO y Universidad Nacional Agraria La Molina Lima – Perú. https://openknowledge.fao.org/server/api/core/bitstreams/76594aca-c6a8-45e0-97db-39905cd72575/content
  4. INTA Informa. 2019. Chía: Describen etapas de su crecimiento. https://intainforma.inta.gob.ar/podcast/chia-por-primera-vez-describen-etapas-de-su-crecimiento/
  5. La Prensa. 2020. La Argentina que produce quinua. Agro empresario.com. Bioeconomía y desarrollo federal. https://agroempresario.com/publicacion/24547/la-argentina-que-produce-quinua/
  6. Pérez Brandán, J. M. 2022. Respuesta del desarrollo, crecimiento y rendimiento en cantidad y calidad a variaciones termo-foto periódicas en chía (Salvia hispanica L.) Facultad de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Salta. INTA CONICET. https://repositorio.inta.gob.ar/bitstream/handle/20.500.12123/22835/INTA_CRSalta-Jujuy_EEASalta_PerezBrandan_J_Respuesta_del_desarrollo_crecimiento_y_rendimiento.pdf?sequence=1
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