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Erosión hídrica en tiempos de sequía

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Erosión hídrica en tiempos de sequía

La excepcional campaña de los cultivos de invierno generó una gran expectativa, principalmente, en cultivos como soja y maíz.

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Sergio Montico

FCA - UNR

José Berardi

FCA - UNR

Néstor Di Leo

FCA - UNR

Published on February 2026

La excepcional campaña 2025 de los cultivos de invierno en gran parte de la Región Pampeana argentina, sostenida a base de precipitaciones de altos montos, poco comunes y con una frecuencia inusual, generó una gran expectativa, principalmente, en los cultivos de soja y maíz. Los altos rendimientos de trigo en noviembre-diciembre, el agua almacenada en los suelos destinados a los cultivos de verano, y la “sensación” de que este escenario se repetiría más o menos de igual manera en el ciclo estival, animó aquella expectativa.

Hacia fines del 2025 se comenzaron a conocer las tendencias climáticas para este verano, y ello puso en alerta la planificación de los sistemas de producción, especialmente los agrícolas. Los anuncios de una Niña, por venir, si bien leve y de mediana a baja intensidad, generaron algunos cambios en las proporciones de los cultivos, en las escalas, en las fechas de siembra, en la selección de híbridos y variedades, y hasta en la compra de fertilizantes, pero casi todo, ante una cierta incredulidad respecto a lo que efectivamente ocurrió. Al cierre de la campaña 2025-26 se verá cuál ha sido el impacto de la restricción de las lluvias (y las altas temperaturas de fin de diciembre y enero) en las diferentes zonas de la Región Pampeana, principalmente, la Zona Núcleo, aunque varios organismos públicos y privados ya advierten que lo habrá (p. ej., BCR, 2026).

En noviembre del año pasado, se consideraba que la Niña instalada en el último trimestre menguaría sus efectos hacia marzo-abril-mayo del 2026; en el mismo trimestre, se iba incrementando la fase neutral con un máximo que coincidía también con el aumento de las probabilidades del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), según el informe Official NOAA CPC ENSO Probabilities (2025).

placeholder imageFigura 1. Probabilidades de El Niño (13/11/25)
Figura 1. Probabilidades de El Niño (13/11/25)

Este panorama probabilístico efectivamente ocurre, y desde la visión productiva ha generado impactos diversos, específicamente ligados a la pérdida de productividad, dado los efectos de la insinuante sequía en los dos cultivos que ocupan la mayor superficie de la región. Pero esta situación ocasiona otro problema, muy grave, y sin duda “oculto” detrás de la merma de las precipitaciones. Y ¿cuál es? “Nuevamente”: la peligrosa sensación de que no lloverá mucho en adelante, y con ello, relajarse ante la amenaza concreta de la erosión hídrica.

Es que cuando los veranos no son pródigos en precipitaciones, “el sector” asume que la erosión hídrica no tiene tanta incidencia en los suelos, y que se puede esperar para resolver los problemas que genera. Justamente, el razonamiento lógico y efectivo es estrictamente inverso, o sea, contra cíclico. Cuando la situación brinda una corta y engañosa calma respecto a la severidad de este proceso degradativo, es cuando hay que actuar con la mayor enjundia posible. Es imperioso que se comprenda que el deterioro continuará si no se aplican las medidas convenientes, perdiéndose incalculables toneladas de suelo y miles de millones de pesos que afectan la rentabilidad y el equilibrio de las empresas rurales (Figura 2).

placeholder imageFigura 2. Daños extremos producidos por la erosión hídrica en suelos pampeanos
Figura 2. Daños extremos producidos por la erosión hídrica en suelos pampeanos

La información provista por la Figura 1 (y otras reputadas fuentes no mostradas aquí) indica, con bastante claridad, que se esperarían lluvias crecientes para otoño-invierno asociadas a El Niño, concurrentemente con la disminución de la fase neutral y Niña. Ello supone que en los sectores y sistemas productivos vulnerables habrá erosión hídrica si no se realizan tareas de sistematización.

Se conoce que, además del reordenamiento del esquema productivo de un establecimiento basado principalmente en el diseño del plan de rotaciones, en las labranzas, los cultivos de servicios y las otras prácticas agronómicas asociadas es imprescindible la Sistematización para asegurar el éxito, la estabilidad y la mejora de la productividad de todo el sistema.

De acuerdo con la secuencia: relevamiento planialtimétrico de detalle, cálculos hidráulicos/hidrológicos, diseño de las estructuras de control y ejecución de las obras, surgirán las alternativas a implementar. Así, entonces, se podrán utilizar

cultivos cortando la pendiente, en contorno y/o en fajas, terrazas de base ancha o de base angosta, canales de guardia, derivadores o colectores empastados, y otras obras menores de apoyo (Figura 3).

placeholder imageFigura 3. Intervenciones estructurales para el control de la erosión hídrica
Figura 3. Intervenciones estructurales para el control de la erosión hídrica

Actualmente, hay sobrada experiencia en la implementación de estas técnicas de control de la erosión hídrica, suficiente capacidad profesional instalada para llevarlas adelante, y una gran cantidad de productores que han abordado satisfactoriamente este gravísimo problema y pueden dar testimonios de los resultados exitosos.

Cuando hoy se reconoce que hay severas y crecientes restricciones hídricas a partir de alarmantes informes elaborados por organizaciones de relevancia mundial (UNU-INWEH, 2026), y que el deterioro de los suelos es acuciante (FAO, 2025), en Argentina es condición indispensable saber dónde se ubican las regiones más afectadas por la erosión hídrica (FECIC, 2015). Sin embargo, esto no es suficiente si la respuesta a semejante daño ambiental, económico y social no se enfrenta mediante políticas públicas activas e integrales que mitiguen o controlen este deterioro.

La percepción de que la erosión hídrica se detendrá, debido a una ocasional sequía, sea cual fuere su intensidad en las distintas zonas pampeanas, no debe ralentizar las acciones que se deben efectuar de inmediato tras el cierre de esta campaña.

Lo que está en juego sigue siendo tan valioso, que demorar las intervenciones ya tiene un altísimo riesgo y conduce a situaciones de las que es muy difícil salir, más aún retrotraer, y mucho más, mejorar.

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