Dar el salto: usar la tecnología para la toma de decisiones

Innovación y Agtech
Dar el salto: usar la tecnología para la toma de decisiones
La producción agropecuaria actual requiere establecer objetivos claros y prepararse con los expertos adecuados.
Gabriela Tallarico
Coordinadora Programa AgTech INTA
Published on November 2025
Márgenes ajustados en un entorno complejo
El productor agropecuario argentino enfrenta hoy una realidad cada vez más desafiante: variabilidad climática extrema, volatilidad de precios internacionales, presión impositiva, degradación de suelos y demandas crecientes de sostenibilidad desde los mercados de destino. En un contexto donde la complejidad de la gestión se multiplica, la pregunta no es si adoptar tecnología, sino cuál, y cómo hacerlo de manera estratégica para potenciar la rentabilidad de las explotaciones.
Es necesario tomar decisiones a tiempo y en base a datos certeros, evitando la intuición. El WhatsApp no es suficiente como sistema de gestión. Estamos en un punto de inflexión del entorno tecnológico en el que es necesario adoptar la mentalidad de un atleta para no quedar rezagados en la transformación digital. Frente a mercados cada vez más exigentes, el gran obstáculo a superar es interno, casi personal: la resistencia al cambio.
Antes de iniciar su entrenamiento, el atleta establece metas de rendimiento específicas. Desde la producción rural, es necesario saber qué se quiere resolver con la digitalización: ¿reducir costos de insumos? ¿Mejorar la predicción de rendimientos? ¿Acceder a mercados premium mediante certificaciones de sostenibilidad? Los objetivos claros deben guiar la inversión tecnológica, eludiendo la tentación de incorporar soluciones sofisticadas que no aporten valor directo al negocio.
Las tecnologías exponenciales --que comienzan con costos muy altos y pocos usuarios para pasar en poco tiempo a ser usadas masivamente y con costos más accesibles– son las que transforman radicalmente los sistemas productivos, como ocurre con los drones y la inteligencia artificial generativa.

Ecosistema AgTech: resultados tangibles y salto 4.0
Argentina cuenta actualmente con unas 400 startups AgTech que operan en todas las cadenas de valor agroalimentaria y en todas las etapas productivas. El 25 % de estas empresas se focalizan en agricultura de precisión, 15 % en biotecnologías y el 11 % ofrecen soluciones para ganadería de precisión (CEPAL-INTA: 2025).
Las tecnologías del paradigma 3.0 ya están incorporadas al campo: telemetría para monitoreo en tiempo real, banderilleros satelitales, pilotos automáticos y monitores de rendimiento. El desafío actual radica en la transición hacia el paradigma 4.0: la agricultura digital integrada.
Las plataformas de gestión agrícola representan el siguiente salto cualitativo. Son sistemas que permiten integrar datos satelitales, mapas de suelos, información climática y sensores IoT para gestionar lotes de forma remota, generando prescripciones variables de siembra, fertilización y aplicación de fitosanitarios.
Las soluciones integradas ayudan a determinar, mediante algoritmos de inteligencia artificial, cuándo activar el riego según las necesidades hídricas específicas del cultivo.
Más allá de la eficiencia operativa, las AgTech abren la posibilidad de acceder a mercados premium. La trazabilidad basada en sistemas seguros registra de manera confiable cada etapa del proceso productivo, facilitando el cumplimiento de estándares ambientales y sanitarios cada vez más exigentes.
La adopción tecnológica requiere el equilibrio que un atleta mantiene entre entrenamiento intensivo y recuperación estratégica. No se trata de incorporar todas las herramientas simultáneamente, sino de avanzar de forma consistente, evaluando resultados, ajustando estrategias y construyendo capacidades progresivamente. Un criterio clave al momento de seleccionar tecnologías es saber para qué las queremos usar. Luego, es importante tener en cuenta:
- Cuestiones de compatibilidad e integración: ¿esta AgTech permite exportar datos o es un sistema cerrado que exigirá volver a cargar los registros en otro sistema?
- Disponibilidad de soporte local: si se desconfigura algo un sábado a la tarde en pleno período crítico, ya sea de cosecha o de siembra, ¿quién me atiende?
- Curva de aprendizaje: ¿cuántas horas o días llevará aprender a usarla? ¿Es intuitiva? ¿Se puede incorporar a las tareas diarias sin esfuerzo?
- Costo, retorno de la inversión, y escalabilidad: ¿puedo probarla en 50 hectáreas antes de contratarla para 2000 ha? ¿Cuántos años necesito para recuperar la inversión por cantidad de hectáreas?
Estas preguntas apuntan a tener criterios ágiles para elegir las mejores opciones y evitar decepciones en el uso. La tecnología no arregla procesos rotos. Si su establecimiento no anota en papel hoy, difícilmente anotará en una plataforma digital mañana sin un cambio cultural primero. Este análisis sirve para identificar si el problema es de herramientas digitales o de procesos.
Condiciones para la transformación
La preparación de un atleta de élite no ocurre en soledad. Requiere un ecosistema completo: entrenadores expertos, infraestructura adecuada, nutrición especializada y un plan de desarrollo de largo plazo.
Argentina posee talento innovador, emprendedores profesionales y capacidades científicas y técnicas de primer nivel que demuestran que es posible avanzar para liderar mercados agrotecnológicos.
El INTA cumple un rol fundamental en este ecosistema, actuando como el conector que vincula la investigación científica con la adopción productiva eficiente. Más allá de la generación de conocimiento, a través de su programa AgTech el INTA interviene en la validación de tecnologías, reduce brechas digitales mediante capacitación, impulsa espacios de experimentación territorial y colabora en la definición de criterios comunes para el uso de datos en el agro.
Como un atleta que comprende que el éxito no es un evento sino un proceso, el sector agropecuario argentino debe asumir que la transformación tecnológica es un viaje continuo de adaptación y mejora.
La transformación del agro argentino requiere una visión clara, una planificación meticulosa y un enfoque equilibrado para la ejecución. Una evolución sistémica implica articular políticas públicas de largo plazo, inversión privada con visión estratégica, infraestructura digital que llegue efectivamente al campo y una cultura de innovación que valore el riesgo inteligente y la experimentación.
El futuro del agro argentino se está escribiendo hoy en la cooperación sinérgica entre la producción de conocimientos científicos estratégicos, la audacia de los emprendedores tecnológicos y la capacidad de innovación de los productores. La pregunta no es si podemos liderar esta transformación, sino si tenemos la voluntad colectiva de construir las condiciones para que ocurra.
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