
Manejo de Cultivos
Luces y sombras para la campaña de soja
Ante un escenario con vaivenes meteorológicos y de mercado, Regionales de Aapresid comparten su perspectiva de la campaña.
Eugenia Magnelli
Published on October 2025
Ante un escenario con vaivenes meteorológicos, económicos y de mercados, Regionales de Aapresid dan su visión sobre las perspectivas de la próxima campaña de soja. Además, ponen sobre la mesa las estrategias y desafíos de manejo agronómico y empresarial para maximizar rendimientos y rentabilidad del cultivo.
Sobra o falta agua, retenciones sí, retenciones no, precios internacionales fluctuantes, son algunos condimentos que tiñen esta campaña de soja. Frente a ese contexto un poco convulsionado, en primera persona, Socios Regionales de Aapresid pertenecientes a los Nodos Litoral, Oeste y Centro, dan su mirada de cómo encaran este nuevo ciclo, delinean estrategias y marcan los puntos que se deben mejorar para maximizar la eficiencia, rendimientos y rentabilidad del cultivo en un marco sustentable.
Perspectivas meteorológicas e intención de siembra
Desde el punto de vista meteorológico, se anticipa un escenario favorable en el litoral santafecino. Dando más detalles, María Eugenia Maina (Regional Aapresid Rafaela. Nodo Litoral) explicó que los pronósticos de precipitaciones en primavera permitirán seguir cargando los perfiles. No obstante, se vaticinan temperaturas por encima de lo normal para los meses de enero y febrero. Frente a ese escenario disparó: “Elegir grupos de madurez y genética adecuada para las fechas tempranas en soja de primera será la clave”.
Teniendo en cuenta la superficie que se estima sembrar en la región, Maina manifestó que las hectáreas de soja de primera van a tener una cierta caída. Por un lado, los maíces con fechas de siembra temprana vuelven a tomar impulso, dadas las condiciones climáticas favorables para su implantación y la menor presión de Dalbulus maidis. Por otro lado, el girasol aparece como un gran jugador debido a la mayor adaptación de los híbridos y la gran ventana de fechas posibles de siembra.
En cuanto a soja de segunda, estimó que va a tener un incremento en superficie, ya que esos planteos vienen de trigo. “Esta ecuación va a hacer que el total de hectáreas de soja no decaiga más de un 5 a 10 % en general para nuestra provincia”, declaró la representante de la Regional Aapresid Rafaela. Recomendó utilizar las perspectivas climáticas para adaptarse a cómo se va dando el año.
Para el suroeste de Córdoba, Facundo Torres (Regional Aapresid Vicuña Mackenna. Nodo Oeste) dijo que se enfrentan a lluvias variables y riesgo de sequía en etapas críticas del cultivo de soja. Describiendo la zona, planteó que la principal limitante en la región es el agua, “Contamos con suelos franco-arenosos y arenosos, por lo tanto, la capacidad de almacenaje hídrico en nuestros suelos es acotado. En 2 metros del perfil podemos acumular 160 mm en ambientes bajos, 135 mm en medias lomas y 100 mm en las lomas”, subrayó. A ello se le suman los bajos niveles de materia orgánica (1,2 a 1,3% en los bajos, 0,85 a 1 % en la media loma y 0,75 a 0,8 % en las lomas). En ese sentido, dijo que la estrategia pasa por manejar con eficiencia el uso del agua de los suelos, elegir fechas y densidades de siembra óptimas según ambientes, usar variedades adaptadas, fertilizar e implantar cultivos de servicios para aportar a la nutrición del suelo y los cultivos de renta.
Por cuestiones coyunturales, Torres anunció que en la zona de Vicuña Mackenna reducirán un 10% la superficie de siembra de la leguminosa y se reemplazará por girasol.
La situación se presenta un poco complicada en el centro noroeste de Buenos Aires. Según manifestó Emanuel Hernández (ATR Regional Aapresid Bolívar. Nodo Centro) el principal desafío que afrontan en el partido de Bolívar son las inundaciones “En lo que va del año llevamos entre 900 y 1000 mm acumulados, el porcentaje de superficie de fina bajó en comparación con campañas anteriores y nos encontramos con la imposibilidad de avanzar con los barbechos en gran parte de nuestra zona. A esto se le suman las perspectivas de lluvia durante la primavera, con lo cual, las complicaciones de anegamiento se van a prolongar en los próximos meses. Esto nos lleva a pensar en un año atípico”, señaló. Frente a ese contexto, Hernández dijo que
"Muchos productores se inclinarán hacia fechas de siembra más tardías, tanto en soja como maíz, en detrimento de girasol donde las perspectivas eran altas previo a las complicaciones hídricas".
Los números marcan la cancha
En cuanto a la rentabilidad del negocio, Hernández dijo que los números dan en campo propio, pero son nulos o negativos en campo alquilado, a pesar de que los alquileres en quintales no son los mismos respecto a campañas pasadas. Reforzando lo anterior, Torres agregó “Con un rendimiento aproximado de 3000 kg/ha, el rinde de indiferencia en campo propio es de 1800 kg/ha y la rentabilidad es 320 USD/ha. Pero, con un alquiler de 1100 kg/ha, el rinde de indiferencia se eleva a 3030 kg/ha, arrojando una rentabilidad negativa de 8 USD/ha. Por su parte, Maina declaró “Hoy producir en campo propio está alrededor de 1500 a 1800 kg/ha de soja, y si estamos sobre campo alquilado son más de 2000 kg/ha de soja, dependiendo la zona y la clase de suelo en la cual se trabaja”.
Sumando variables adversas al escenario descrito, el representante de la Regional Aapresid Vicuña Mackenna advirtió sobre los altos costos de los insumos y las dificultades de financiamiento, en función de ello, disparó “Las compras anticipadas de productos y aplicar coberturas de precios serán claves para asegurar la rentabilidad”. Seguidamente, María Eugenia declaró “Ante la falta de certeza en cuanto a plazos y tasas lógicas para la compra de insumos, el productor adoptó la metodología de desprenderse del stock que tenía en insumos y adquirir lo justo y necesario en el momento que se precise”.
En lo referido al mercado, Torres puso sobre la mesa la volatilidad de precios internacionales. En ese sentido, la representante de la Regional Aapresid Rafaela agregó “Estamos ante un tema complejo, seguimos trabajando con incertidumbre, fueron varios los altibajos que tomó el precio de la soja en estos últimos meses. A su vez, el contexto internacional apunta a una cosecha 2025/26 con estos precios o tal vez bajista ya que los stocks están más altos que la demanda; salvo que internamente suceda un mayor consumo, pero está previsto más a largo plazo, que es el caso de energías alternativas”.
Adicionando condimentos, Facundo mencionó el efecto de retenciones y el tipo de cambio.
Para hacer frente a la situación, Maina comentó “Definir estrategias de manejos donde se establezcan rendimientos alcanzables y el uso de insumos sea eficiente, puede ayudarnos a obtener diferencias significativas”.
Las estrategias de manejo que determinarán la diferencia y debemos abordar
Respecto a las principales causas que hoy limitan el rendimiento de la soja, los Socios Regionales de Aapresid concordaron en que la nutrición del cultivo es una materia pendiente, y más aún, contemplando la pérdida de fertilidad química y física que han sufrido nuestros suelos en estos últimos 20 años. “Si hablamos del Fósforo, son alrededor de 1 parte por millón por año que se han perdido. La deficiencia de bases, como Calcio y Magnesio, impactan en mantener la estructura del suelo y son necesarias de incorporar en la mayoría de los lotes. Por último, mencionar a los micronutrientes que cumplen un rol fundamental en la formación y calidad de los granos”, expuso Maina. Luego agregó “Hay que establecer rendimientos y, en base a ello, definir la estrategia de fertilización, considerando dónde, cómo, cuánto y cuándo deben representar dichos nutrientes”. Por lo tanto, la fertilización estratégica es la clave para elevar los pisos de producción, afirma Facundo Torres.
Tal como se deslizó anteriormente, otra limitante en nuestros sistemas productivos es el agua. Si bien en los planteos en secano (sin riego suplementario) dependemos de las precipitaciones, mucho es lo que podemos hacer desde el manejo para transformar nuestros suelos en silos de agua. La clave es capturar el recurso en épocas de abundancia y que esté disponible en momentos de escasez. En esa línea, el representante de la Regional Vicuña Mackenna habló de la importancia de incorporar cultivos de servicio para mejorar la eficiencia en el uso del agua, además de corregir el espacio poroso en el suelo y optimizar la infiltración hídrica, tiene otros efectos positivos como favorecer el ciclado de nutrientes y la competencia con las malezas. Otra estrategia, según Hernández, es ubicar el período crítico de la soja (R1 a R6) en las mejores condiciones de humedad ajustando la fecha de siembra.
Dando cuenta que hay resultados ante la implementación de estrategias de manejo que posibiliten achicar la brecha entre el rendimiento actual y el alcanzable, la socia de Aapresid Regional Rafaela declaró “La campaña pasada nos ha sorprendido. Tuvimos buenas condiciones climáticas, los tratamientos de fitosanitarios y fertilizaciones se pudieron hacer en tiempo y forma y estos se vieron reflejados en los rendimientos. En soja de primera se obtuvieron 3800 a 4000 kg/ha en promedio y en las de segunda 3300 a 3500 kg/ha en promedio. Obviamente que siempre se puede mejorar, pero mantener estos rindes nos permite tener márgenes positivos en la campaña”.
Un tema no menor que señaló Hernández, el cual nos pone por debajo de los rendimientos que se podrían aspirar, es la siembra de variedades viejas, producto de multiplicación de semillas por parte de los productores. En ese sentido remarcó “Creo que hay mucho por trabajar ahí en cuanto a la concientización de cuán importante es encarar las campañas con la última tecnología en variedades. Hay que cambiar la mirada, no verlo como un costo sino como un beneficio. La soja Enlist, por ejemplo, es una gran herramienta que cuenta el productor para afrontar la gran problemática de malezas”.
Reforzando lo anterior, los socios Regionales de Aapresid concordaron que la adopción de tecnología en general viene muy atrasada por parte de los productores, por desconocimiento o falta de interés, y eso repercute en los rendimientos alcanzados. “Cosas simples como hacer análisis de suelo, interpretar datos para actuar en base a eso, se hace en un porcentaje muy bajo y debería ser una práctica cotidiana a la hora de enfrentar las campañas y tomar decisiones”, arrojó Hernández. “Además de realizar fertilización estratégica, hay que fortalecer el monitoreo de plagas y malezas”, complementó Torres.
Por su parte, Maina se refirió a la agricultura de precisión, al respecto dijo “Se conoce que Santa Fe, junto con Buenos Aires y Córdoba, tienen el mayor porcentaje de adopción, no obstante, en nuestra provincia se estima que el 11% de las explotaciones agropecuarias utilizan tecnologías de agricultura de precisión”. También indicó “La mayoría de estas tecnologías están relacionadas con la eficiencia y reducción de costos, a través del manejo por ambientes, aplicaciones selectivas de fitosanitarios y el uso variable de fertilizantes y semillas, prácticas con las que también podemos mejorar los rendimientos”. Por último, añadió “En cada campaña de cultivo, es importante analizar los mapas de rendimiento para ver el comportamiento de dichos ambientes. Por lo tanto, si todas estas acciones se pueden medir, el costo de la inversión de esta tecnología se puede pagar por sí misma”.
Como desafío, Emanuel Hernández planteó “Creo que hay mucho por trabajar, las herramientas están, falta el nexo entre el productor y las tecnologías disponibles para poder exprimir al máximo el potencial que está al alcance del productor. De no hacerlo, las consecuencias se trasladan a los rindes y a las grandes problemáticas que tenemos hoy en día en cuanto a los suelos (desbalance de nutrientes, pérdida de estructura), malezas y demás”. En ese sentido, María Eugenia destacó el rol de los Ingenieros Agrónomos y los especialistas de cada rubro como nexo, para transmitir los conocimientos y, sobre todo, enseñar a medir cada labor, insumo y tiempo que se dedica en el campo. “Hoy debemos ser eficientes y proactivos, es decir, anticiparse a los problemas, buscar soluciones y mejoras en los procesos, asumiendo la responsabilidad tanto ambiental, social y económica que nos incide”, subrayó.
Para cerrar, Facundo Torres comentó “Para poder producir en términos de sustentabilidad es necesario, en primer lugar, conseguir rentabilidad para poder invertir en las mejoras que nuestros suelos hoy requieren. De este modo, podremos lograr que los cultivos puedan expresar su potencial. Finalmente, María Eugenia Maina reflexionó “Hay algo que caracteriza a los productores argentinos, sabemos producir “en el barro”, lo digo con estas palabras, porque siempre nos estamos adaptando a las diferentes adversidades, ya sean climáticas, económicas, políticas entre otras. Son contados los años en los que todas estas condiciones son favorables para producir, pero mientras tengamos condiciones climáticas que nos acompañen, es posible arriesgarse a sembrar”.
Lejos de dar una receta específica, los Socios Regionales de Aapresid apelan a que conozcamos más a fondo nuestros ambientes de producción, identifiquemos sus limitantes y actuemos en consecuencia. Sólo con planificación, adopción de ciencia y tecnología, cuidar la salud del suelo, reponer nutrientes, atender todo el sistema en lugar de un cultivo en particular, tendremos más luces que sombras en la próxima campaña de soja.
Agradecemos a Fabián Bollati (Regional Aapresid Vicuña Mackenna), Emanuel Hernández (Regional Aapresid Bolívar), María Eugenia Maina (Regional Aapresid Rafaela) y Facundo Torres (Regional Aapresid Vicuña Mackenna) por sus valiosos aportes en esta nota.
Related Notes
Manejo de Cultivos
Manejo de Plagas
Sistemas Integrados