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Tres carnes, un único desafío

Las cadenas agrícolas frente a un nuevo escenario de mercado

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Rolando González Santajuliana

Facultad de Ciencias Agropecuarias - Cátedra de Comercialización Agropecuaria

Published on August 2025

Tecnología, trazabilidad, mercados y políticas sectoriales serán claves en el rumbo de las tres cadenas que definen buena parte del perfil agroindustrial argentino.

Producción de carne bovina

La producción de carne bovina en Argentina entre 2006 y 2024 ha estado marcada por fluctuaciones en el volumen total, cambios en la estructura de faena, variaciones en el consumo interno y una creciente orientación hacia el mercado exportador. En 2006, la producción total de carne vacuna rondaba los 3,1 millones de toneladas res con hueso (RCH), con una fuerte preponderancia del consumo interno, que superaba los 68 kg por habitante por año, uno de los niveles más altos del mundo. No obstante, a partir de 2008, las restricciones a las exportaciones, la intervención en el mercado de hacienda y el control de precios generaron distorsiones que afectaron la rentabilidad del sector y derivaron en una fuerte liquidación de vientres entre 2009 y 2011.

Este proceso impactó negativamente en los niveles de producción, que tocaron un piso en 2011 con aproximadamente 2,5 millones de toneladas. Desde entonces, y especialmente a partir del cambio de política ganadera en 2015, se observó una recuperación sostenida del volumen producido, superando nuevamente las 3 millones de toneladas hacia 2019.

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Entre 2017 y 2020, el aumento de la faena de machos, la mejora del peso promedio por animal y la mayor eficiencia en los sistemas de engorde permitieron incrementar la producción sin aumentar significativamente el stock. El rol del engorde a corral (feedlot) fue determinante en esta etapa, aportando mayor previsibilidad y regularidad en la oferta de carne.

A partir de 2020, el contexto cambiante de precios internacionales, la alta inflación local y las medidas intermitentes de restricción parcial a las exportaciones generaron cierta desaceleración, aunque el sector mantuvo una producción anual estable entre 3 y 3,3 millones de toneladas, con exportaciones representando hasta un 30% del total producido en ciertos años.

En paralelo, el consumo interno per cápita mostró una tendencia decreciente, cayendo por debajo de los 50 kg habitante/año en varias oportunidades, debido a la competencia de las otras proteínas (pollo, cerdo) y a la pérdida de poder adquisitivo del consumidor.

Exportación de carne bovina

Entre 2006 y 2024, la exportación de carne bovina en Argentina atravesó un ciclo de fuerte contracción, recuperación sostenida y consolidación parcial en el mercado internacional.

En la primera parte del período (2006–2011), las exportaciones estuvieron severamente condicionadas por políticas de intervención estatal. La implementación de cupos, permisos de exportación (ROEs) y restricciones a determinados cortes provocaron una caída abrupta del volumen exportado: de más de 400.000 toneladas en 2006 a apenas 160.000 toneladas en 2012, uno de los mínimos históricos del siglo XXI.

A partir de 2012 comenzó una recuperación gradual, impulsada por una mayor apertura comercial y el reingreso a mercados clave. Sin embargo, fue recién entre 2016 y 2019 cuando la exportación de carne experimentó un salto significativo, alcanzando cifras récord cercanas a las 800.000 toneladas en 2020, con una facturación que superó los US$ 3.000 millones anuales.

Durante este período, China emergió como el principal destino, absorbiendo entre el 65% y el 75% del volumen exportado, principalmente en carne congelada sin hueso. Paralelamente, se mantuvieron las cuotas de alto valor hacia la Unión Europea (Hilton y 481), así como envíos regulares a Israel, Chile y Brasil.

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El trienio 2021–2023 estuvo marcado por restricciones parciales a las exportaciones, con cupos de cortes populares y un enfoque más regulado, lo que generó tensiones en el sector exportador. A pesar de ello, los volúmenes se mantuvieron relativamente estables, con una participación exportadora cercana al 30% de la producción nacional.

En 2024, con una nueva agenda de apertura comercial y enfoque en la competitividad, la carne argentina busca consolidar su posicionamiento internacional bajo estándares más exigentes en materia de trazabilidad, sustentabilidad, inocuidad y certificaciones diferenciadas.

Producción de carne porcina

Entre 2006 y 2024, la producción de carne porcina en Argentina mostró una expansión sostenida, posicionándose como una de las cadenas cárnicas de mayor dinamismo dentro del sector agroalimentario nacional.

En 2006, la producción porcina se situaba en torno a las 200.000 toneladas de carne con un bajo nivel de tecnificación, una estructura mayoritariamente informal y una débil inserción en el consumo doméstico, que era ampliamente dominado por la carne vacuna.

A partir de 2010, comenzó una etapa de reconversión productiva, impulsada por la suba del precio internacional del maíz (lo que favoreció el engorde local frente a la importación), mejoras sanitarias, inversiones en genética y sistemas de confinamiento, y un mayor apoyo institucional (como el SENASA y planes de control de enfermedades como PPC).

Entre 2011 y 2020, la producción se duplicó, alcanzando las 655.000 toneladas, mientras el consumo per cápita superó por primera vez los 16 kg/hab/año, desplazando progresivamente a la carne vacuna en ciertos segmentos del mercado minorista. La integración de sistemas intensivos, la mejora en la conversión alimenticia y la mayor eficiencia reproductiva permitieron reducir costos y estabilizar la oferta.

Durante el período 2020–2024, a pesar de un contexto macroeconómico adverso, la cadena porcina mantuvo un crecimiento moderado y constante. En 2024, la producción nacional supera las 780.000 toneladas, con un consumo per cápita que ronda los 18-20 kg/hab/año, consolidando a la carne porcina como la tercera proteína animal más consumida en el país, detrás del pollo.

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Comercio exterior de carne porcina

Entre 2006 y 2024, el comercio exterior de carne porcina en Argentina experimentó una transformación progresiva, pasando de un esquema de fuerte dependencia de las importaciones hacia una estructura con crecientes volúmenes exportables, aunque aún con desafíos estructurales en acceso a mercados y competitividad internacional.

Durante gran parte del período 2006–2015, Argentina fue altamente dependiente de la importación de carne de cerdo, principalmente cortes congelados provenientes de Brasil. Esto se debió a la baja escala de producción nacional, la falta de cortes diferenciados y una estructura de costos poco competitiva. Entre el 2006–2010 las importaciones anuales oscilaron entre 20.000 y 45.000 toneladas. En laserie 2011–2016 el promedio fue superior a 35.000 t/año, llegando a representar hasta el 30% del consumo interno. El Origen principal de las importaciones fue desde Brasil (más del 90% del volumen), seguido por algunos embarques desde Chile o EE. UU.

Desde 2017, la expansión de la producción local y mejoras en la eficiencia permitieron sustituir importaciones, reduciendo su participación relativa en el mercado interno. En 2023, las importaciones estuvieron por debajo de las 15.000 toneladas anuales, con un enfoque en subproductos o cortes específicos no producidos localmente.

Las exportaciones de carne porcina argentina fueron marginales hasta 2017, año en el que comenzaron a consolidarse los primeros envíos regulares. El punto de inflexión se dio entre 2019 y 2021, cuando, gracias a la apertura sanitaria y habilitaciones internacionales, se logró colocar producto en China, Rusia, Vietnam, y países de la región. En los años 2020–2021 las exportaciones superaron las 25.000 toneladas, con fuerte concentración en China. Ya en el período 2022–2024 los volúmenes fueron más moderados debido a la caída de precios internacionales, competencia regional y limitaciones sanitarias/logísticas.

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La Balanza Comercial en la serie 2006–2016 tuvo un saldo netamente negativo (déficit comercial porcino estructural). En el trienio 2019–2021 se experimentan los primeros años con saldos más equilibrados, gracias al aumento de exportaciones y caída de importaciones. A partir del año 2022 Argentina vuelve a mantener déficit comercial en carne porcina, pero con potencial de alcanzar el equilibrio estructural si se consolida el acceso a mercados y mejora la competitividad externa.

Producción de carne aviar

Entre 2006 y 2024, la carne aviar consolidó su posición como la segunda proteína animal más consumida en Argentina, impulsada por un crecimiento sostenido de la producción, mejoras tecnológicas y una coordinación vertical de la cadena que permitió aumentar la eficiencia, la calidad y la escala productiva. En el año 2006 la producción fue de alrededor de 1,2 millones de toneladas, con consumo interno creciente y un incipiente desarrollo exportador. La etapa 2010–2018 fue de una fuerte expansión, superando las 1,8 millones de toneladas, acompañada por inversiones en plantas frigoríficas, genética y automatización, con una producción estable en torno a 2,0–2,2 millones de toneladas/año. En el 2020– 2024 la producción crece hasta 2,5 millones de toneladas/año, con récords puntuales impulsados por el aumento del consumo y mayores exportaciones. En 2024, la carne aviar representa más del 45% del consumo total de carnes en Argentina, con un consumo per cápita estimado entre 45 y 50 kg/hab/año, consolidándose como la opción más accesible y versátil para el consumidor.

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Comercio exterior de carne aviar

Las exportaciones de carne aviar argentina se desarrollaron progresivamente desde 2006, con un salto significativo entre 2009 y 2013, cuando se alcanzaron niveles históricos gracias al acceso a nuevos mercados y competitividad en precios. En el año 2006 se exportaron alrededor de 80.000 toneladas. En el año 2013 se produce un pico de aproximadamente 350.000 toneladas, con ingresos cercanos a los US$ 500 millones. El período 2016–2018 se caracteriza por la estabilidad con leve caída por competencia regional y trabas logísticas.

Entre 2018–2024 las exportaciones se sitúan en el orden de 180.000 a 250.000 toneladas/año, con destinos consolidados como China, Sudáfrica, Chile, Rusia y Emiratos Árabes. Argentina es autosuficiente en carne aviar desde hace más de dos décadas. Las importaciones fueron marginales durante todo el período 2006–2024, y sólo se registraron compras puntuales de productos específicos no elaborados localmente (subproductos, menudencias, procesados). El país mantiene un saldo comercial altamente superavitario, exportando entre 200 y 300 veces más volumen del que importa. Esta situación responde al desarrollo integral de la cadena avícola nacional, con capacidad instalada ociosa para exportación, control sanitario y costos competitivos.

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Desafíos y oportunidades para nuestras carnes

El desafío estratégico de la cadena cárnica argentina es sostener volúmenes competitivos de producción, bajo estándares sanitarios y ambientales exigentes, con agregado de valor, segmentación por calidad y trazabilidad integral, tanto para abastecer el mercado doméstico como para consolidar y diversificar destinos internacionales.

En el caso de la ganadería bovina, la etapa bajo análisis (2006-2024), nos plantea que la previsibilidad normativa y el acceso sostenido a mercados de alto valor son condiciones fundamentales para el desarrollo de una estrategia exportadora sólida y sostenible en el tiempo.

El sector porcino dejó como resultado una transformación estructural de la cadena, con una fuerte tecnificación, mayor formalización sanitaria y proyección de crecimiento sostenido, aunque con la necesidad de mejorar su inserción internacional y trabajar en la diferenciación de producto en el mercado interno.

Los mayores desafíos y perspectivas del sector porcino son: fortalecer las negociaciones sanitarias bilaterales, mejorar la integración frigorífica y la logística de frío, desarrollar marcas exportadoras con certificaciones diferenciadas (libre de antibióticos, bienestar animal, trazabilidad), promover acuerdos regionales con Brasil, Chile y otros destinos intermedios, etc.

En lo referente a la actividad avícola, aunque las exportaciones representan entre el 8% y 12% de la producción total, son clave para sostener el nivel de faena, equilibrar la oferta interna y posicionar a Argentina como proveedor confiable de carne aviar halal y de cortes industrializados.

Los retos del sector aviar son: competencia internacional intensa (Brasil y EE. UU.), alta dependencia de insumos granarios (maíz/soja) con precios volátiles, sensibilidad sanitaria (influenza aviar altamente patógena, bioseguridad), necesidad de infraestructura para exportación a larga distancia, condiciones laborales y bienestar animal cada vez más monitoreados.

¿Cuáles son las proyecciones para los próximos años?

De acuerdo a OECD/FAO (2025), se proyecta un crecimiento total del consumo de carne de 47,9 Mt durante la próxima década. Se prevé que el consumo anual per cápita aumente en 0,9 kg per cápita/año para 2034. En los países de altos ingresos, los consumidores son cada vez más sensibles a las preocupaciones sobre el bienestar animal, el medio ambiente y la salud, lo que, en algunos casos, ha provocado un estancamiento del consumo per cápita de carne.Se prevé que las mejoras en la eficiencia de la cría y el rendimiento de faena atenúen el impacto ambiental de la producción de carne.

A nivel mundial, la mejora del peso de faena representará el 8%, el 27% y el 19 % del aumento en la producción de carne de bovina, porcina y avícola. Con estas mejoras de productividad y una mayor participación de las aves de corral en la producción de carne, se espera que las emisiones de gases de efecto invernadero aumenten un 6%, significativamente menos que el crecimiento proyectado del 13% en la producción de carne durante la próxima década.

Se espera que la disminución del papel de la República Popular China en las importaciones de carne modifique los patrones del comercio mundial. Para 2034, se prevé que la participación de China en las importaciones mundiales de carne disminuya del 20% al 16%. La menor dependencia de las importaciones de carne de cerdo ha provocado una reducción de la producción porcina en los principales exportadores. Una tendencia a la baja similar se observa en las importaciones de aves de corral de China. Las importaciones mundiales de carne crecerán tan solo un 10% en comparación con el 37% de la década anterior, con un considerable riesgo de caída si los países reducen las medidas comerciales.

Los precios reales de la carne volverán a su tendencia a largo plazo. A corto plazo, se proyecta que los precios nominales de la carne bovina aumente de forma más significativa a medida que se recuperen las existencias, lo que limitará el crecimiento de la oferta. Por el contrario, se espera que los precios de la carne porcina y aviar disminuyan debido a una expansión moderada de la producción y una menor demanda de importaciones por parte de China. Si bien se prevé que los costos reales de los forrajes disminuyan, otros costos operativos reales se mantendrán elevados, lo que ralentizará el crecimiento de la oferta de carne. A mediano plazo, se proyecta que los precios reales de la carne disminuyan, influenciados por la desaceleración de la demanda, la reducción de los costos reales de los piensos y las continuas mejoras de la productividad.

Los recientes brotes de enfermedades animales han puesto de relieve la crucial necesidad de colaboración en bioseguridad en la industria cárnica. Estos brotes continúan perturbando significativamente el sector cárnico, lo que pone de relieve la necesidad de una bioseguridad colaborativa para mantener la sostenibilidad de la industria. La continua evolución y propagación de enfermedades animales, como la influenza aviar altamente patógena (IAAP), la persistente peste porcina africana (PPA), el resurgimiento de la fiebre aftosa (FA) y el gusano barrenador del nuevo mundo (GBN), plantean incertidumbre a medio plazo.

Fuentes consultadas

  1. Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación Argentina.
  2. Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
  3. USDA – United States Department of Agriculture.
  4. FAO – Food and Agriculture Organization of the United Nations.
  5. OECD-FAO Agricultural Outlook 2025-2034.
  6. Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
  7. Asociación Argentina de Angus.
  8. Asociación Argentina de Hereford.
  9. Senasa – Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
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